Corría el año 95. Por una de esas cosas que tiene la vida, justo una semana antes de las vacaciones de invierno de alguno de esos años, caí enfermo. Una gripe violenta acompañada con fiebre alta que no dejaba dormir y que sólo se curaba con el cuidado de mi madre. Otra de las casualidades de la vida es que unos primos lejanos de mi vieja, vivían cruzando la calle. Yo rondaba los siete años y los hijos de estos primos tocaban los diecisiete.

Entre ellos, estaba Ignacio, aficionado al pirateo de películas en VHS, a las pistolas de balines y a las minas en tetas. La habitación de Ignacio estaba empapelada con posters de minas en tetas con minishorts y fusiles M-16. Una postal imborrable de los noventa. Me llevaba a su cuarto para mostrarme su colección de muñecos de Transformers y jugar al Family. De paso mis ojos se escapaban a las tetas de las chicas de los pósters.

Kyle_Reese

Ignacio tenía una peculiar costumbre, usar remeras con dibujitos porno. La que más recuerdo es la de Jem en tetas y con los pelos de la concha rosa.

Resulta que este personaje, enterado mi estado deplorable no tuvo mejor idea que acercarme una cantidad abismal de VHS con todos los clásicos del cine de acción. En tres días solamente me miré Rambo I, Rambo II y Rambo III. Alien II. Duro de Matar I y II. Arma Mortal I y II. He-Man and the Masters of Universe, Terminator I y II. Rocky I, II y III.

Completaban la colección algunas de Van Dame, pero nunca me coparon mucho, y no las vi. Desde entonces cultivé un aprecio muy grande por el cine de acción, afición que todavía comparto con mis amigos del barrio y mi viejo. Y con todos los viejos del mundo. No debe existir un solo padre en la tierra que no sea fan desmezurado del cine de acción.

De todas las películas que me morfé en esa maratón, hubo una, que no había visto y me voló la peluca. Teminator. La primera de la “saga” y la única que vale la pena junto con Terminator: The Judgment Day.

Unos años antes había visto la dos y limé con John Connor. Era mi modelo a seguir en la vida. Pero claro, no había visto Terminator. No conocía al padre de la bestia.  Kyle Reese.

T1_Kyle_Reese

Sostengo que Kyle Reese es la suma de la perfección de la humanidad diezmada por la guerra nuclear. Humanidad en franca pérdida de su hegemonía sobre el planeta en manos de su mejor y última creación, Skynet, la inteligencia artificial responsable del apocalipsis nuclear que destruyó al mundo.

Kyle llega literalemente en bolas a 1985, siendo el primer humano en viajar en el tiempo de toda la historia. Situación que no siquiera se detiene a considerar y va derecho a cumplir su misión. Proteger a Sarah Connor, madre del comandante de la resistencia humana en la guerra contra Skynet.  Curtiendo un estilo de hobo con zapatillas Nike, logra su cometido camuflándose en un Los Ángeles ochentoso, rudo y sucio. Sólo se valdrá de una escopeta que lo acompañará toda la película y rescatará a la damisela en peligro sin siquiera parar a morfarse un paty.

Acto seguido, enamora a la susodicha, le enseña a fabricar explosivos plásticos, le cuenta como carajo sobrevivió en un futuro infernal y en la habitación de un motel(?), en una escena digan de Leo Mattioli, se la garcha engendrando en ese preciso instante a John Connor líder de la futura resistencia humana, creando a su vez una paradoja espacio-temporal del carajo. James Cameron de paso crea unas de las escenas más mersas e intensas del cine sci-fi ochentoso.

Kyle&Sarah

El personaje resalta en la película por su personalidad sombría, en contraste con la del resto de los humanos que son bastante boludones e inocentes. Kyle viene de un mundo dónde la humanidad es  una especie en extinción y dónde deben luchar cada segundo para no extinguirse por completo. La pelotudez reinante en el presente lo exaspera. Las cicatrices del pasado-futuro, lo agobian. Siente en sí mismo la agonía de todo el mundo que vive su vida apaciblemente sin saber que sobre ellos se cierne la espada de damócles.

Kyle Reese es el mejor soldado/padre del futuro porque condensa en sí los siguientes aspectos:

  • Sentido de responsabilidad por la misión. Kyle no es del tipo de hombre que deja una misión sin cumplir, antes que cualquier cosa es un soldado.
  • Sentido de la urgencia. Lo que se tiene que hacer se debe hacer AHORA. No hay margen de error, no hay tiempo que perder. Porque:
  • Sentido de la herencia. La civilización ya se destruyó y por lo tanto cada pequeña acción que pueda impactar en  las generaciones siguientes que tendrán que luchar en condiciones adversas e infrahumanas, es vital que sea puesta en práctica.

Como todo héroe irredento es alcanzado por la mano de la muerte antes de derrotar a su enemigo, en un épico mano a mano, en el cual esta encarnación de la humanidad se caga a trompadas, a puño limpio, con un robot asesino. Así y todo, no se come los mocos, saca chapa de guapo y deja al Terminator herido de muerte para que Sarah lo remate, pese a que en este último acto se le vaya la vida.

La actuación de Michael Beihn quién lo interpreta, en esta película le alcanzó (y le sobró) para que James Cameron lo incluya en su siguiente película, la secuela de Alien. ¿Adivinen cual es su rol? Sargento del cuerpo de marines espaciales del futuro. Esta vez para luchar contra una raza de alienígenas asesinos. No podemos conocer las razones de Cameron para incluirlo, pero sí podemos afirmar que el papel de implacable soldado del futuro jamás tuvo otro representante tan cabal.

Bonus Track: Se lo puede ver en una gran actuación, ya mucho más entrado en años en Planet Terror de Robert Rodriguez, en el papel de comisario de pueblo y haciendo honor a su condición de guapo.

¡Salve Kyle Reese! Sos el héroe de este niño nacido en el 87.