Bueno, como todos saben (sino es hora de que salgan del tupper dos ambientes en el cual viven) hoy es noche buena y mañana Navidad. Para todas las gallinas el regalo de papá.

En los últimos años (que yo recuerde del 2005 para acá), un curiosos fenómeno se expandió como reguero de pólvora, al menos en mi entorno social. Tratar esto como muestra de un acontecimiento a nivel social sería una estupidez. La navidad, una de las instituciones innegociables del occidente cristiano, comenzó a ser cuestionada, abiertamente. En mi círculo social siempre hubo alguno que no le copaba navidad o que directamente la odiaba. Pero con el paso del tiempo esta tendencia fue creciendo, desde un tímido repudio hasta un abierto rechazo por la navidad y las fiestas.

“Es marketinera”; “Es cristiana y yo soy ateo/pagano/agnóstico/judío/musulmám”; “Odio el vitel toné y la ensalada rusa”… Frases así, anti-navideñas fueron copando mi entorno social. Hasta que finalmente se volvió cool odiar la navidad. Con la aparición de las redes sociales, el efecto se multiplicó. La Navidad pasó a ser un objeto del revisionismo de centro izquierda(?) y no salió muy bien parada.

Como contra-cara de este efecto, ciertas vertientes de Cristianismo militante, salieron a responder bajo la consigna “Navidad es Jesús”. La iniciativa la impulsada, en gran parte, por el ala conservadora de la iglesia evangélica con el objetivo de recordar el origen de la navidad y porque no también en el mismo gesto monopolizar la interpretación de la misma.

Pero como nací para hinchar las pelotas voy a dar mi posición respecto a esta dicotomía polarizada sobre la navidad. Posición equidistante de ambos extremos tal como enseño el comandante Juan Domingo Aristóteles.

1.- TRADICIÓN

Amo la tradición. La tradición nos enseña de dónde venimos. Cuales fueron las normas de convivencia social de las personas que vivieron en nuestro suelo, antes que nosotros. Esa herencia me produce cierto respeto. Porque nos conecta con el origen de lo que somos que tiene que ver mucho con lo que fuimos. La tradición sin embargo no es algo cerrado sino que es algo de lo que nos apropiamos y le ponemos algo nuestro. Así, es como la cultura se va sosteniendo a la vez que cambiando a lo largo del tiempo como un hilo conductor.

Aparte es la única fecha del año en la cual uno recibe regalos aparte del cumpleaños. Regalar es lo más. Recibir regalos es lo más de lo más ¿Negarlo para ser cool? Prefiero cojer (se habían olvidado de esa).

Festejar algo la misma fecha todo los años es un símbolo de la permanencia en un mundo que cambia todo el tiempo. Como decía Chesterton en un mundo dónde el cambio es la norma el único gesto revolucionario es la ortodoxia. Yo digo amén. El Vittel Toné, la Sidra, el Turrón, los cuetes.

Insisto, festejar es un derecho.

2.- FAMILIA

Quizá este sea el punto más conflictivo sobre la navidad y el que divide aguas. La navidad implica reuniones familiares. Con todo lo que eso significa y más aún cuando uno se vuelve adulto. Si tu familia es copada la navidad está piola. Si tu familia es una mierda bueno posiblemente la Navidad lo sea.

Ahora bien, esto depende a su vez de que definición de familia tengamos. En esto soy amplio y diverso. Familia es la gente que uno quiere y que te quiere. Esté o no unido a uno por lazos de sangre. En mi caso, mis hermanas y mis viejos son lo más y es lo que considero familia. El resto, tíos, abuelos, primos, brillan por su ausencia y no los considero familia. Las navidades para mi implican ver a la gente que quiero, comer algo rico con ellos y regalarnos cosas.

Eso para mi es la bomba atómica. Pero es comprensible que para la gente que no tiene familia, amigos, ni un perro, es decir alguien o algo que lo quiera, la navidad apeste. Ahora bien si tenés gente que te quiere y no te copa la navidad es porque sos un pelotudo.

Navidad es familia. También eso implica a veces acordarse de los que no están. Extrañar a los que se fueron, llorarlos, tenerlos presente. El duelo es tan necesario como la alegría.

Hoy un tachero, me contó que, hace unos años perdió a un hijo. Para no tener que ver a la familia en navidad y revivir el recuerdo del hijo se iba a trabajar a la noche buena. Cena con la familia y a laburar.

Heavy mental.

3.- ESPECIALES DE NAVIDAD

La televisión es una generadora constante de falopa visual. Pero si algo hizo bien son los especiales de navidad o las películas navideñas. Mi película navideña favorita: BAD SANTA de Billy Bob Thorton. Películas de este calibre ya justifican fes
tejar navidad por mil años. También hay bocha que involucran, regalos, trineos, charlas con renos, millonarios ayudando a pobres y a Chevi chase.

Todo condimentado con nieve y paisajes de ciudades yankis.

Impagable.

4.- REGALOS

Todo bien con pegarle al marketing y el consumismo. Para mi también es una mierda ¿y? El acto de regalar pre-existe al marketing, al capitalismo y a la mar en coche. Es una tradición humana que simboliza el aprecio. El regalo no se mide por el precio en el mercado, sino por el valor y el valor se lo da quién lo regala. Como sea, dar regalos y recibirlos es una de las cosas más piolas, porque nos hacen sentir queridos y porque recibís cosas de arriba.

5.- MORFI

Vitel Toné, arollado, pavita, asado, ensalada rusa, ensalada waldorf, helado. Garrapiñadas, TURRON, Vizio. Sidra. Fresita. Lo que sea. Morfar es un éxito y en navidad se morfa a cuatro manos.

¡Les mando un saludo manga de cornudos!

¡Feliz navidad!