OneOceanPREl otro día me miré Blackfish un documental de la CNN sobre una orca macho en cautiverio que mató en 20 años a tres seres humanos. Dos eran sus entrenadoras. Así, la orca, popularmente conocida en Estados Unidos bajo el nombre de “Killer Whale” (literalmente ballena asesina) parece hacerle honor a su nombre de una vez por todas.

El documental cuenta la historia de vida de la orca macho Tillikum desde que fue capturada y separada de sus pares para convertirse en la atracción de dos oceanarios, el primero Sealand of the pacific y luego en el mundialmente reconocido SeaWorld. Algo así como el Disney de los parques acuáticos con mamíferos marinos en cautiverio.

A lo largo de la película se intenta demostrar la tesis de que el cautiverio daña profundamente a los animales marinos y a las orcas en particular. Y que el comportamiento agresivo hacia a los humanos por parte de estos especímenes sólo sucede en cautiverio. El mayor argumento es que no hay reportes de ataques de orcas a humanos en la naturaleza. No se puede decir lo mismo del cautiverio. El documental repasa algunos de los más destacados incidentes de orcas y entrenadores que al momento de salir la película sumaban un total de 75.

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Entre ellos lo más destacados son los que involucran a Tillikum.

21 de febrero de 1991. Mientras aún era parte del staff de orcas de Sealand of the pacific la orca macho protagonizó un incidente que terminó con la muerte de su entrenadora. Hasta entonces la entrenadora jamás había estado en el mismo estanque con la ballena.

6 de julio de 1999. Tillikum amanece en el estanque de Seaworld con el cadáver desnudo de un tipo en la espalda. Lo paseó por el perímetro de todo el estanque. Parece que el tipo en cuestión entró a la noche a SeaWorld sin ser visto y quizo tener un “encuentro cercano” con la orca. El resultado fue su muerte. El cuerpo tenía varias marcas de mordidas y los genitales arrancados. LOL NUB.

El 24 de febrero de 2010. Tilikum mató a Dawn Brancheau entrenadora de 40 años con 16 años de experiencia en SeaWorld al final de un show frente al público. Se comió el brazo.

El documental es muy fuerte. Lo que se empieza a explorar de manos de científicos expertos en estos mamíferos  es como el cautiverio deforma la personalidad de las mismas a tal grado que pueden incluso desarrollar tendencias psicóticas. Es de vital importancia el aporte de Lori Marino una de las más reconocidas científicas en el campo de las neuro-ciencias de mamíferos marinos y cetáceos para comprender la complejidad del funcionamiento cerebral de estos animales y de sus personalidades que nada tienen que envidiar a la humana. Lori sostiene que estos animales se reconoces a sí mismos, es decir tienen conciencia de Yo y poseen lenguajes complejos que les permiten comunicarse al mejor estilo homo sapiens sapiens.

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El documental se inscribe en una línea muy particular que se está encargando de alguna manera de revisar la relación animal-humano y humano-cetáceo desde una perspectiva actualizada. Los avances que hubo en los últimos 20 años en neuro-ciencias, nos muestra que nuestras concepciones heredadas del sentido común sobre que el animal “no sufre”, “no piensa”, “no tiene conciencia de yo” están obsoletas. Son herencia de una concepción religiosa-filosófica aristotélica que ubicaba al animal como sinónimo de irracional. Para los casos de los cetáceos estas categorías parecerían no aplicarse en lo más mínimo.

Para rastrear este problema recomiendo que vean Blackfish, The Cove y Zoo.

De estas tres Zoo es la más perturbadora. Reconstruye la historia de Kenneth Pinyan (alias “Mr.Hands“) hasta el día de su muerte. Muerte provocada por una perforación anal que se produjo como consecuencia de ser penetrado por un caballo. OMFG. Porque todos escuchamos historias de Zoofilia, pero historias de un humano dándole matraca a una obeja o haciéndose lamer la pija por un perro (true story). Yo hasta entonces no había tenido en cuenta la noción de que el pasivo podía ser el hombre. Para todos los que estén dispuesto a verla, Zoo, es una pieza cinematográfica memorable.

Estas tres películas tratan a mi modo de ver tres temas muy jodidos por su profundidad, digamos, existencial. Sobre todo tres claves que hacen a la relación de los humanos con animales y con otros humanos porqué no.

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Blackfish explora la relación de explotación humano-animal en términos de convertir al animal en un trabajador. En un trabajador que produce una monstruosa plusvalía. El principal nexo que establecen en este caso las orcas capturadas (y luego las nacidas en cautiverio) es la del trabajo. La orca hace lo que el entrenador le dice y por eso recibe pescado. Eso es todo. O bien el núcleo de la relación. Mientras las mantienen encerradas en un estanque que al lado de la vastedad del océano cumple la función de una pecera. 

El pequeño detalle es que esa relación de trabajo encubre una relación de esclavitud. Pues la orca está en un lugar de subordinada absoluta de la cual no puede escapar. Sin embargo Blackfish  nos enseña que en algunos casos pueden “vengarse”. En sentido metafórico o bien intentado encontrar una equivalencia homeomórfica de esta actitud humana en el comportamiento de las orcas. Atribuirle la capacidad de vengarse es tratar de reducir el comportamiento animal al comportamiento humano, lo cual es un error garrafal. Pero lo interesante de Blackfish es que muestra el caso de una orca que de alguna manera devolvió toda la violencia que se ejerció sobre ella.

The Cove si bien hace pié en este vínculo de explotación resalta mucho más el aspecto de comerse a los simpáticos delfines. El documental hace mella desde la perspectiva que de confirmarse la hipótesis de que los delfines tienen “conciencia” al modo de los humanos comérselos implicaría una suerte de canivalismo.

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Finalmente Zoo, explora el vínculo más jodido entre hombres y animales que es el vínculo sexual. En este caso entre caballos y humanos. Con una vuelta de tuerca porque los humanos que en vez de penetrar al caballo, se hacen penetrar por los mismo. Así también hay fotos y videos circulando por internet de sexo con delfines incluso un instructivo de cómo hacerlo con cuidado. Esto se conecta con el caso Tillikum porque no es nada descabellado que el croto que se metió desnudo en la pileta con la orca lo haya hecho con intención de volteársela(?). Este vínculo es el más complicado en mi caso de entender.

De alguna manera estas tres formas perversas de relacionarse con los animales son formas de ejercer violencia sobre ellos. Eso plantea un problema. No porque el humano no ejerza violencia  sobre los animales, de hecho lo venimos haciendo hace siglos. Yo morfo carne que es una vaca muerta. Pero para mi todo tiene que ver con  los nuevos descubrimientos acerca de las capacidades cerebrales de estos animales y de los animales en general. Si uno se da cuenta que hay bichos que son consientes de forma similar al que el humano lo es respecto de la vida ¿puede ir tan libremente por el mundo ejerciendo esa violencia humanizante?. Eso habla un poco en realidad de las relaciones humano-humano y nuestra forma de vincularnos con el entorno. De alguna manera las relaciones que tenemos entre pares determinan también las que tenemos con los “subordinados”. Subordinados que parecieran ya no serlo. Digamos que lo único que nos estaría separando de los cetáceos en términos evolutivos no es el cerebro sino la ausencia de pulgares oponibles en estos. Esperemos que siga así(?).

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Violencia punitiva versus comprensión y respeto. Creo que esa es la disyuntiva en este tema. Comprensión y respeto de la condición de animal. Hoy por hoy me parece mucho más urgente embarcarnos en misiones de investigación para comprender que mierda les pasa en la cabeza a estos bichos, como mierda forman sus comunidades, como se comunican, si realmente podemos hablar de idiomas animales y ese tipo de cosas que ponerlas a saltar en un acuario para 600 boludos para después venderles los peluches de la ballena. Que se yo.

Como sea, les recomiendo estos tres excelentes documentales. De lo mejor que se puede ver y no lo digo sólo yo, Blackfish obtuvo una valoración de 98% en Rotten Tomatoes por su parte The Cove obtuvo a su vez una valoración del 94%. Cuando se trata de delfines en peligro la gente se identifica de toque. Tantos boludos no podemos estar equivocados(?).