Desde hace algunos años escribo en VDPRAXIS sobre un vicio que tengo, que es comprar LEGO truchos. Le dediqué algunos posts a Chima, a los Superhéroes tanto de Marvel como de DC e incluso me animé con una review de la versión trucha o bootleg (palabra en inglés que designa a las copias trucha de una marca) de Aragorn del set de El Señor de los Anillos.

Pero a raíz de una nota publicada en el SupleNo de Página/12 por Andrés Valenzuela, un conocido de la casa, me dieron ganas de profundizar en el tema. Esta vez no de los LEGO truchos sino de los originales. Sobre todo por la invitación de Andrés al final del artículo a sumar hipótesis adicionales que expliquen el actual “boom” o Legomania.