Villa del Parque es algo así como mi hábitat natural. Es el barrio en el que crecí y en el que vivo. Es el mejor barrio del mundo si me vienen a preguntar. Si no me preguntan, también lo es. Es el barrio que bautiza este blog y bautizó la versión anterior de este blog. Es el barrio que me dio mis amigos, la mejor infancia que pude tener y una tonelada de recuerdos imborrables. También es el barrio que elijo vivir porque no hay ningún lugar en el mundo dónde me sienta tan a gusto y tan cómodo.

El inevitable cambio

Como todas las cosas en la vida, el barrio va cambiando. Montón de lugares tradicionales, locales, casas, clubes, fueron devorados por negocios inmobiliarios, muchos de ellos impulsados por gente de la zona. En esa transformación se ganan y se pierden cosas.

Entonces cada tanto salgo a caminar y a sacarle fotos a los lugares que me gustan, a cuadras que caminé mil veces y espero caminar mil más. A casas que me cansé de mirar y de pasar por la puerta. A locales a los que nunca entré. A esos lugares que son medio recuerdos y que definen mi imagen mental de lo que es Villa del Parque. Que a veces coincide con Villa del Parque y otras veces no.

Porque es mi forma de mantener vivo en la memoria un lugar, un tiempo, un espacio que no quiero que cambie. Aunque la transformación del espacio público es tan inexorable como inherente a la dinámica propia de la urbanización.

Esta es una saga de fotos que tomé en una de las actividades que más disfruto. Caminar por el barrio.

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