Por Sebastián Patricio Casas

Siempre que nos ponemos a hablar de un juego que nos ha dejado su marca lo hacemos con pasión futbolera. Pero pocos juegos nos han llevado de ser hinchas a ser jugadores.

Uno de los juegos más grandes a nivel vicio en mi secundaria –y seguro en la tuya- fue sin lugar a dudas la saga de Diablo (I & II); con una historia arriba de lo decente, música arriba de lo decente y una jugabilidad hermosa, hicieron que este juego sea el favorito de muchos durante mucho tiempo (sobre todo con la siempre abierta posibilidad de que haya una secuela). Durante un tiempo jugábamos Diablo I, corriendo de aquí para allá con Deckard Cain y nuestra posibilidad de rolear dentro de la vieja catedral de Tristán con tres posibles personajes: Rogue, Warrior y Sorcerer. Luego, gracias a la revolución que estaba desatándose en esos años gracias al internet, llegó lo que esperábamos todos… La secuela, Diablo II.

Para muchos considerado el mejor juego de la historia, para otros uno de los mejores, pero nunca menos que eso; el Diablo II era todo lo bueno que tenía su predecesor pero con mejores gráficos, mejor historia, mejor jugabilidad, mejor TODO. Horas hemos perdido sin estudiar o salir de casa recorriendo, ahora no una catedral y sus catacumbas, sino el mundo de Tristán con las clases presentadas en esta nueva presentación del clásico, hasta incluso nos hicieron felices con una expansión, dejándonos el culo más que lleno con ni más ni menos que siete clases para elegir. Cada una mas zarpada que la anterior. Sigo jugando Necro 15 años más tarde cada vez que abro el juego. Porque sí, aún lo tengo instalado.

menu_seba¿Pero que hizo de este juego ser tan genial?  Que podías jugarlo online.

Diablo II ofrecía la posibilidad de jugar todos sus Actos de modo online para que vos y tus amigos hagan todas las raids que quieran, que rolees en tu casa sin tener que irte hasta Lugano a la casa del Game Master y que te pongas a jugar culo duro para ser el mejor de tu server teniendo todas las gemas con el mejor set, con la mejor arma, con la mejor build. Haciendo cuentas con calculadoras especiales para hacer el mejor PJ o “Netdeckeando” un personaje que jugaba un crack para hacerte uno igual y ser el más chapa mientras escuchabas Kyuss y esperabas las milanesas a la napolitana de tu vieja.

Blizzard, que a esta altura ya tiene las acciones del 60% de tu vida, decidió empezar allí por el año 2008 a moverte el piso con un anuncio poco suave: sale el Diablo III. En ese momento recuerdo que mi cuerpo explotó como lo hacía la figura Scorpio de Alien:

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Como podrás imaginar, la gente se descontrolo ante la posibilidad de siquiera soñar con jugar Diablo otra vez; y así fue como nos tuvieron en una eterna espera con un sinfín de noticias (incluso habían sacado una página de noticias oficial, que te caías de culo cuando entrabas –hoy en día no existe más-). Como siempre si hay algo que no le falta a los wachos de Blizzard es marketing.

Básicamente luego de 4 años de espera, en el 2012 salía finalmente el juego con un sinfín de novedades no antes vistas en la saga; entre ellas estaba la noticia que podrías vender en un mercado cerrado (por dinero real u oro del juego) los ítems que irías consiguiendo, esto último llevó a pensar a más de uno en “largo el laburo y me interno a lootear”. Pero eventualmente la “casa de subastas” fue cerrada .

Diablo III

El nuevo juego incluyó un sistema de leveleo que consta de dos niveles; uno es el básico de tu personaje que te permite aumentar sus skills  y sus habilidades básicas (Dex, int, etc.) y una vez que llegues al máximo nivel posible, comenzas a subir el Paragón; este nivel te permite subir características especiales que no son stats básicos (correr más rápido, más oro, bla, bla, blá).

El juego plantea muchas formas de jugarse y juro por dios, que si no me odiaron, voy a contar en otra nota mi experiencia en el juego y el sufrimiento de intentar ingresar a la tabla de Leader (ranking o como quieras llamarlo) del juego.

Esta nueva versión era enteramente Online, A tal punto que si no tenias internet no podías jugar la modalidad historia, quizá esto fue un poco áspero en un principio, pero hoy en día casi todos los juegos oficiales tienen esta metodología.

El juego presentaba en un principio cuatro clases:

  • Bárbaro
  • Monje
  • Hechicero
  • Demon Hunter (A.K.A. el PJ copado que todos queríamos jugar de una)

Luego con la expansión se agrego la clase del Guerrero Divino. La historia de este juego sucede varios años luego de los sucesos de la anterior y realmente se siente que es corta; no lo digo a modo de crítica, pero se siente que el juego estaba más pensado para la parte Online. La realidad es que la riqueza del juego la extraes cuando conseguís a tres locos más, aparte de vos, que quieran viciar una noche durante seis, siete, u ocho horas hasta el amanecer.

Realmente la saga de Diablo es algo que disfruté desde el primer día en el que instale el juego, hasta hace unas horas que entre a jugar un rato. Realmente si no te diste el lujo de jugarlo, te lo recomiendo ampliamente.