September 2016

Nanatsu No Taizai

Cuando era chico el mundo me parecía muy “gris”, casi como si estuviese mal planteado y fuera todo antinatural. Mis papas discutían por payasadas, iban a trabajar durante varias horas para obtener el “beneficio” del dinero lo cual les permitía acceder a diferentes bienes y servicios. Ese ciclo me parecía aburrido, no había nada que hiciera que todo ese circulo vicioso realmente valiese la pena desde mi perspectiva inocente y lo más triste… no había aventuras.

Quizá por ello me incline siempre a perderme en mundos de fantasia, donde el esfuerzo es recompensado con conocimientos de magia y los viajes largos te llevaban a cuevas con dragones o tesoros. Claramente hablaremos largo y tendido de muchas de las historias con las que me he entretenido de chico, adolescente y semi-adulto-que-no-piensa-crecer (status actual) pero creo que no hubo ninguna cosa que me cautivara más en los últimos tiempos que una serie hermosa que es un gran licuado de tuti-frutti de todo lo que nos gusta:

Las Ninja Tortugas Adolescentes Mutantes

1.-

Las Tortugas Ninja volvieron y no en forma de fichas. Si naciste entre el 85′ y el 90′ por ahí recuerdes hitazos(?) como el show en vivo de las tortugas en el Gran Rex (KEEEEEEE), los mil millones de muñecos articulados, los vasos de 7UP o los álbumes de figuritas. Tal era la presencia de la franquicia en la cultura que incluso el porno se hizo eco de la moda con la inolvidable parodia porno made in Argentina del célebre Víctor Maytland devenida en clásico de culto: “Las Tortugas Pinja”. Título  insuperable.

Si señor, a principios de los 90′ las Tortugas estaban en todos lados, como el neoliberalismo, los videoclubs, menem y el paddle. Pero luego del éxito rotundo, como no podía ser de otra manera, les llegó un largo período de destierro y desaparecieron en las alcantarillas. Como Menem, el paddle y los videoclubs.