Arranco este análisis del Full Throttle convencido de que este videojuego es una obra de arte. Para demostrar que esto es así y que tengo razón(?) lo voy a analizar al detalle, desarmandolo en tres partes: la narrativa, la estética y la jugabilidad. Tal vez fracase, no lo sé, pero es la excusa perfecta para escribir sobre uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos.