Nanatsu No Taizai

Cuando era chico el mundo me parecía muy “gris”, casi como si estuviese mal planteado y fuera todo antinatural. Mis papas discutían por payasadas, iban a trabajar durante varias horas para obtener el “beneficio” del dinero lo cual les permitía acceder a diferentes bienes y servicios. Ese ciclo me parecía aburrido, no había nada que hiciera que todo ese circulo vicioso realmente valiese la pena desde mi perspectiva inocente y lo más triste… no había aventuras.

Quizá por ello me incline siempre a perderme en mundos de fantasia, donde el esfuerzo es recompensado con conocimientos de magia y los viajes largos te llevaban a cuevas con dragones o tesoros. Claramente hablaremos largo y tendido de muchas de las historias con las que me he entretenido de chico, adolescente y semi-adulto-que-no-piensa-crecer (status actual) pero creo que no hubo ninguna cosa que me cautivara más en los últimos tiempos que una serie hermosa que es un gran licuado de tuti-frutti de todo lo que nos gusta:

Cómo jugar Magic y NO quebrar en el intento

No es ningún secreto que quienes escribimos estas líneas y aquellos que las leen tuvieron una vida repleta de nerdeada de buena categoría. Pero ciertos elementos fueron determinantes, y siguen siéndolo, para todos nosotros. Uno de los elementos fundacionales para nosotros es sin lugar a dudas Magic: The Gathering.

Seguro ya viste que cada tanto subimos algunas cartas o algún post copado acerca del juego y no dudas que nos encanta. Pero no podemos negar que es una afición muy cara y con muchas vertientes de juego: Standard, Modern, Vintage, Commander, etc. Desde la caída de la convertibilidad, jugar Magic en Argentina está atado a las vicisitudes cambiarias, dado que los precios de las cartas, son en dólares.

Como me volví acólito de Satanás

Por Sebastián Patricio Casas

Siempre que nos ponemos a hablar de un juego que nos ha dejado su marca lo hacemos con pasión futbolera. Pero pocos juegos nos han llevado de ser hinchas a ser jugadores.

Uno de los juegos más grandes a nivel vicio en mi secundaria –y seguro en la tuya- fue sin lugar a dudas la saga de Diablo (I & II); con una historia arriba de lo decente, música arriba de lo decente y una jugabilidad hermosa, hicieron que este juego sea el favorito de muchos durante mucho tiempo (sobre todo con la siempre abierta posibilidad de que haya una secuela). Durante un tiempo jugábamos Diablo I, corriendo de aquí para allá con Deckard Cain y nuestra posibilidad de rolear dentro de la vieja catedral de Tristán con tres posibles personajes: Rogue, Warrior y Sorcerer. Luego, gracias a la revolución que estaba desatándose en esos años gracias al internet, llegó lo que esperábamos todos… La secuela, Diablo II.