Ensayos

Sección dedicada a la escritura propia

3 referencias hermosas a Van Halen

vanhale

Van Halen es quizá la banda que más me recuerda a mi adolescencia temprana (12-15 años)  a mis amigos y a mi barrio. El primer disco que escuché FAIR WARNING me lo regaló mi amigo Tomás para mi cumpleaños de 12. El mismo día mis viejos me regalaron un discman. Estuve creo que sin exagerar un año escuchando ese disco que, me había partido la cabeza al diome. Crecí y seguí escuchando la banda.

Pese a ser una de las bandas más masivas e influyentes de estados unidos acá casi que no tiene público en los Sub-30. ¿Van Halen? Que mersada! Me han llegado a decir. Y es cierto. Van Halen es re mersa. La dupla Halen – Roth creó sin duda una variante del Hard -Rock mersoide con dosis justas de violas descomunales y muzarella de la mejor. Yo, no me pude resistir a la combinación letal de pop-rock.

Por eso cada vez que escucho ¿Cómo te puede gustar Van Halen? pienso en dos cosas:

1.- La vida miserable de la gente que no escucha esta banda. Realmente miserable.

2.- Es la banda favorita de las mejores personas del planeta(?).

Si, el 2º argumento te puede parecer un pelotudez y posiblemente lo sea, pero, voy a demostrar mi punto. Van Halen tiene las mejores referencias en películas y videojuegos del mundo. Lejos. Voy a señalar las que a mi gusto me parecen las Top 3 lo cual demuestra que la gente que hace cosas increíbles, es fan de Van Halen. Va una por década.

Back to the future (1985)

¿Les gusta volver al futuro? Bien, perfecto, si no les gusta salgan de esta página ya mismo. Bueno, si recuerdan la primera películas, hay una escena en la que Marty McFly (Michael J. Fox) se disfraza de “Darth Vader” un visitante de otro planeta y le quema el bocho a su propio padre con una canción de un walkman. Bueno, el cassete que pone Marty dice en la etiqueta Van Halen y Eddie compuso ese tema específicamente para la película.

Monkey Island III The curse of Monkey Island (1997)

¿Les gusta el monkey Island? Perfecto, si no lean el punto de arriba. En el Monkey 3 Guybrush está atrapado en la isla Plumber, en el puerto pollo y necesita reclutar una tripulación para salir de la isla y deshacer la maldición que convirtió a Elaine, su jermu, en una estatua de oro. En su afán de reclutar piratas se topa con uno, que tiene es peluquero. El peluquero en cuestión lo reta a un duelo de Banjos para sumarse a la tripulación. ¿El nombre del pirata? Edward Van Helgen. La fiscalía descansa.

Superbad (2007)

¿Les gusta Superbad? Ok. Si llegaron acá y no les gusta Superbad tomensé una pastilla de cianuro. Ya casi al final de la película en una de las últimas escenas, la dupla de policías compuesta del oficial Slater (Bill Hader) y el oficial Michaels (Seth Rogen) junto con Mc Lovin (Christopher Mintz-Plasse) deciden quemar el auto para esconder todo el quilombo que habían armado sin querer. ¿Que suena mientras rompen todo? Panama de Van Halen.

Termino de leer lo que escribí y vuelvo a pensar que Van Halen es lo más.

Samuel Cabanchik Cazador de Demonios

Disclaimer: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Capítulo 1

El quinto piso de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires parecía un laberinto. Estaba compuesto por pequeñas aulas/oficinas de escasos metros cuadrados cuyas paredes eran unos tabiques de vidrio y madera con marco de aluminio. Daban la apariencia de peceras. Pero en vez de tener peces, por habitantes(?) tenían seres humanos. Los seres humanos que trabajaban en ellas se sumergían en sus actividades intelectuales, ya sea leer, escribir, corregir algún trabajo, tener alguna clase de consulta. Toda actividad referida al quehacer académico.

Laura, estudiante de la carrera de Filosofía corregía su tesis de licenciatura en la sala del Seminario de Investigación de Filosofía Contemporánea dictado por el titular de cátedra Don Samuel Cabanchik. El tema: Frege, Russell y Wittgenstein. Samuel era un tipo de un metro setenta, no más. Con una prominente pelada. Había sido titular de Filosofía Contemporánea por largos años. Luego, como resultado de una capacidad envidiable para hacer política intra muros y extra muros de la Facultad logró ganar nada más ni nada menos que una banca en el Senado de la Nación.

Senador Samuel Cabanchik.

Luego de su carrera política, en la cual una vez finalizado su mandato no volvió a participar, se retiró a trabajar en los cubículos del 5º piso.

Laura estaba allí para consultarle un problema con su tesis. Estaba trabada hace dos años. Le costaba un esfuerzo terrible tener que ir a la facultad luego de tantos años. Parecía como si una fuerza invisible la alejase de allí para no completar nunca su formación académica. Para combatir esta inercia Laura arrancó una serie de breves encuentros con su titular de tesis para poner en marcha el proyecto y poder, de una vez, terminar la carrera. Terminar la carrera y conseguir novio.

Esta era la tercera vez consecutiva que Laura iba a las reuniones con Samuel. Le costaba un poco la charla con el profesor. Laura era tímida. No tenía facilidad para relacionarse con desconocidos, sencillamente le salía mal. Nunca sabía qué decir y qué no. Sin embargo, el profesor Cabanchik le ponía la cosa fácil. Laura sabía que, con decir sólo algunas palabras Samuel comenzaría un monólogo de largos minutos. Así, para cuando quería acordarse, el tiempo de la consulta terminaba.

Ese día, luego del obligatorio monólogo, Laura saludó al profesor y salió de la oficina. Miró su reloj 10.55. Había escuchado las historias de violaciones en el 5º piso. Desde un principio le habían parecido absurdas. Creía que eran chimentos. Sin embargo, le daba un poco de cagazo caminar por esos pasillos laberínticos. No le había pasado nada durante los tres martes anteriores. Nunca le pasó nada raro mientras cursaba regularmente, más que el encuentro con algunos de los deambuladores típicos de la facultad. Gente sin un mango, moradores de aulas abandonadas, jipis varios, personal administrativo, mantenimiento, mozos de Mc Pancho, bolcheviques de toda clase y color. La fauna típica de la noche puanera. Incluso una vez había visto a un tipo que se bajó de un Bora estacionado en la puerta y le llevó falopa a un pibe en el patio. Pero nada más que eso.

Sin embargo, el 5º piso es confuso. Para colmo tiene una sóla entrada y salida. La escalera que lleva al cuarto piso. Lo cual reduce a la mitad la posibilidad de salir de ahí adentro. Para cuando se quizo dar cuenta Laura estaba perdida. Donde debería estar la escalera había una puerta de un aula cerrada. Se sintió una boluda. Retrocedió sobre sus pasos. No sabía dónde estaba. De casualidad volvió al aula del grupo de investigación. Cabanchik no estaba. La luz apagada. Desde allí sí sabía salir del 5º piso. Caminó el camino de memoria. Vió la escalera. Recuperó la tranquilidad.

Laura puso el pié en el primer escalón. Sintió una sombra que pasó detrás de ella, a unos metros. Se dio vuelta un poco agitada. No vió nada. Pensó que era alguien de mantenimiento. Siguió caminando por la escalera. Escalón tras escalón. Llegó al cuarto piso. Otro laberinto similar al del quinto. Lo conocía a la perfección y avanzó con paso firme por uno de los pasillos. A su lado los vidrios de las aulas con carteles pegados. Laura se detuvo delante de un cartel que anunciaba un congreso de mujeres. Sintió un leve graznido. El corazón se le subió a la boca. Apuró el paso. El pasillo parecía estirarse con cada paso, y las sombras cernirse encima de ella. Estaba asustada, aunque su mente intentaba convencerla de lo contrario.

Tercer piso. Ahora sí, de nuevo en los pisos de siempre de la facultad. No había nadie en las aulas. Le pareció raro. Todavía debía haber algún curso. Miró su reloj. 11.05. Habían pasado 10 minutos desde que se despidió del profesor. No lo podía creer. “¿Cuanto tiempo estuve perdida?” pensó. Apuró el paso y llegó a la escalera central. Escuchó pasos detrás de ella. Se dió vuelta. Gritó

– ¡Hola!-

Silencio.

-¿Hay alguien?-

Limpio y claro, escuchó de nuevo el graznido. Presa del pánico, huyó por las escaleras. No miraba para atrás. Uno a uno los escalones iban pasando debajo de sus pies. Pensó en las historias de violaciones. Apuró el paso. 2º Piso. Ahora las pisadas parecían estar a pocos metros detrás de ella.

Sintió un escalofrío en toda su espina dorsal. Su espalda se curvó. Casi pierde el equilibrio. Enganchó la escalera hacia el primer piso a toda la velocidad. Un escalón dos escalones. Tres escalones a la vez. Llegó al primer piso. No escuchó nada. Juntó toda la fuerza de voluntad que tenía y miró para atrás. Nada.

Por un segundo pensó que era una idiota por sugestionarse de esta forma. Encaró la escalera hasta la planta baja tranquila. Se rió en voz baja. No lo podía creer. Miró hacia arriba y vió el techo alto de la escalera central de Puán que tantas veces había caminado para ir a cursar. Pisó la planta baja.
Entonces, algo impactó en su costado y la tiró al piso. Cuando levantó la vista vio una sombra que la acechaba y gruñía. Parecía un perro. Caía una baba densa y verde de su boca. Los ojos estaban inyectados en sangre, rojos. Laura se paró. Intentó moverse pero el cuerpo no le respondía. La bestia se puso de pie y se acercó lentamente a Laura esbozando algo como una sonrisa. Un haz de luz del patio iluminó la dentadura de la bestia, coronada por colmillos, amarillos y marrones. Laura escuchó el mismo sonido que antes cuando la bestia avanzó. Tenía pezuñas. Logró mover las piernas y corrió hacia la puerta. La bestia aceleró corriendo hacia ella. Laura escuchó las pezuñas claramente golpear el piso y de nuevo un impacto la tumbó y cayó de boca contra el suelo. Se rompió el labio. El aliento pútrido de la bestia le dió ganas de vomitar. Las garras del monstruoso ser la dieron vuelta y le rompieron la ropa. Sintió los dientes del animal en su cuello. Pensó que era el final.

De pronto la bestia lanzó una desgarrador aullido. Laura se sintió en el mismísimo infierno. La bestia se paró. Detrás de él había un hombre de boina y saco blandiendo una espada. El monstruo avanzó hacia el hombre. El hombre blandió la espada y con un sutil movimiento atravesó el pecho de la bestia. El monstruo vomitó un chorro de sangre. El hombre pateó a la bestia y la espada salió del cuerpo. La bestia moribunda retornó a su posición cuadrúpeda y quedó a la merced de su verdugo. La luz de la luna que se filtraba por la puerta le iluminó la cara al hombre. Era Samuel Cabanchik. Samuel levantó la espada y con un movimiento firme decapitó al monstruo. Limpió la hoja teñida de sangre con un pañuelo y le tendió la mano a Laura.

Laura se puso de pié. No entendía nada. Samuel se agachó sobre el cuerpo del difunto ser y en la altura del cuello encontró una cicatriz con un pentagrama. Desde el piso miró a Laura.

– Lo mandaron para matarme a mí, te siguió a vos porque saliste después que yo del 5º piso-.

Laura estaba muda.

– ¿Querés un café?-.

– Bueno.

Capítulo 2

Laura miró por la ventanilla del 110. Las gotas deformaban todo lo que veía. El zumbido del motor del colectivo era el único sonido que rompía el silencio. Tenía la cabeza apoyada en Nicolás. Pese al frío, el cachete le transpiraba por el contacto con el cuero. No dijeron nada en todo el viaje. En lo único que podía pensar era en el monstruo. Bajaron del colectivo en las heras. Laura abrió el paraguas y Nicolás, más alto que ella, lo agarró y lo puso arriba de sus cabezas. Las gotas no los tocaban. Laura le sonrió a Nicolás. Entre la barba tupida vió una leve sonrisa. Laura metió la nariz en el ramo de jazmines que tenía en la mano. Se acordó de su papá. De las navidades, llenas de jazmines.

Caminaban despacio con el viento en contra. Laura pensó que no era el día indicado para estar de pollera. Pero no le importaba. Lo hacían de esta manera todos los años. El cielo gris. El frío invernal. La humedad pegada a los huesos. Eran acompañantes habituales de esas fechas.

Llegaron a la reja del cementerio. Enorme, de hierro negro forjado.

Nicolás caminaba con pasos lentos pero largos. Laura, compensaba con pasos cortos y veloces. Caminaron por entre medio de las bóbedas de las familias de alcurnia. Doblaron en un callejón y siguieron su paso firme. Laura sintió pasar una sombra por detrás suyo y se le heló la sangre. Su cara se puso blanca como la luna. Nicolás la miró. Luego giró hacia atrás y vió una vieja vestida de negro caminando detrás de ellos. Le dió una palmada en la espalda a Laura. Sintió que bajo la palma de su mano, los músculos de la espalda de Laura, se relajaban.

Ahí terminaban las bóbedas y empezaban las tumbas. Pararon delante de una cruz de piedra. Limpia, sin decoraciones. Clavada en la tierra. Por lo menos crece pasto, pensó Nicolás. La cruz tenía una inscripción. Jorge Quiroga 1954-1995. Laura dejó el ramo sobre la tumba. Nicolás se sacó la capucha. Miró fijo la tumba, ninguno dijo nada. Laura soltó unas lágrimas. Su hermano la abrazó. Intentó contener el llanto. No pudo.

Dejó todo lo que le quedaba ahí.

Samuel se bajó rápido de su Studebacker Lark modelo 60. Automóvil que había heredado de su padre. El frío le golpeó la cara. Agarró su saco, su boina, se los puso y cerró la puerta del auto. El mango de la espada brillaba en el asiento trasero. Caminó por el estacionamiento y salió a la calle. Las nubes cubrían todo el cielo y una lluvia fina golpeaba todo. Atravesó rápido los jardines que separaban al edificio de la calle. Entró al edificio de la biblioteca nacional y se subió al primer ascensor que encontró.

Horacio Gonzalez estaba dándo una charla sobre la influencia de las élites letradas en la política argentina desde la década del 80 del siglo XIX hasta mitad del siglo XX. El auditorio estaba repleto. Samuel entró y se quedó parado junto a la puerta. Horacio levantó la vista de los papeles que leía miró por encima al auditorio y reconoció a Samuel parado junto a la puerta.

A los pocos minutos una señora se levantó de la última silla de la fila de la derecha y dejó la habitación. Samuel se sentó en esa silla. Al lado suyo un hombre mayor luchaba para no quedarse dormido. A los pocos minutos concluyó la charla y el auditorio aplaudió de pié a Horacio Gonzalez.

Varias señoras entradas en años se acercaron al director de la biblioteca nacional le sacaron algunas palabras triviales. Luego, las señoras, volverían a sus casas e intentarían contarle al primero que se cruce por delante que habían charlado, ni más ni menos que con el director de la biblioteca nacional. Horacio hablaba con todas ellas como si fuese un párroco luego de la misa del domingo.

Samuel se levantó de su silla y avanzó hasta el tumulto de señoras paquetas. Horacio se disculpó con el séquito y estrechó la mano de Samuel.

– Supongo que no estás acá para pedirme el certificado del curso -. Dijo en tono seco Horacio.

– Suponés bien ¿podemos pasar a tu oficina?

– Samuel yo preferiría que no…-

– No estaría acá si no fuera necesario, Horacio-. Insistió Cabanchik sin perder la amabilidad en el tono.

El director de la biblioteca titubeó un poco. Luego propuso a su invitado a pasar a su oficina. Samuel entró a la oficina del director. Estaba llena de papeles y libros. Tenía una vista preciosa a la Avenida Libertador.

– Hagámosla corta Samuel ¿que necesitás?

– El martes pasado un demonio atacó en Puán.

Horacio abrió los ojos, sorprendido. No daba crédito a lo que escuchaba. La seriedad de la cara de Samuel borró cualquier rastro de duda.

– ¿Lastimaron algún chico?-

– Agarró a una piba, pero llegué justo a tiempo-.

El silencio invadió la sala.

– ¿Y la piba te vió?-

– Si claro que me vió, corrije la tesis conmigo, me conoce -.

Horacio buscó algo entre sus libros. Primero revisó los que tenía a mano sobre el escritorio. Los pelos se le venían encima de la cara y lo jodían. Se los tiraba para atrás con las manos, nervioso. Los quería meter atrás de las orejas, pero no podía. Tenían el largo justo que rompe las pelotas. Revisó los estantes. Encontró una ficha. Puso cara de contento.

– Vení seguime-.

Los dos catedráticos salieron de la oficina y caminaron hacia los ascensores. Bajaron hasta el quinto subsuelo. Bajaron del ascensor y caminaron por un pasillo angosto, bajito. Los saludo un policía federal que estaba de guardia, casi dormido en un escritorio. Llegaron a una puerta de madera, pesada. Horacio sacó el llavero y abrió la puerta. Prendió la luz. Una lámpara de tímidos 60 watts se encendió e iluminó el lugar. Era amplio. Obscuro y lleno de bibliotecas modulares de chapa. Un montón de libros y polvo dormían en los estantes. Horacio miró la ficha que tenía en la mano y caminó con pasos firmes hasta un estante en el fondo de la fila de bibliotecas. Samuel lo siguió. Horacio agarró un libro de tapa roja y se lo dió. Samuel apenas lo miró.

– Adentro tiene lo que necesitás, un conjuro para sellar la facultad-. dijo Horacio.

Samuel sonrió.

– Te pido una sóla cosa Samuel, no involucres a la piba. No quiero que termine como Adriana ¿Me escuchaste?-. Una sombra pareció posarse en la cara del director.

– No voy a discutir con vos Horacio, te doy las gracias por esto, me tengo que ir-.

Samuel se despidó de su amigo. Metió el libro en el portafolios y salió de la biblioteca nacional con paso apurado. Llovía a cántaros. Caminó bajo la lluvia en dirección al estacionamiento. El agua le impedía ver a su alrededor. Apuró el paso. De pronto se quedó parado. Sentía que algo no estaba bien. Dió algunos pasos en dirección al estacionamiento. El ambiente estaba raro. Miró hacia atrás. No vió nada. Enderezó la cabeza.

Entonces recibió un puñetazo directo en la nariz, que lo tumbó al piso. La nariz comensó a sangrar. La sangre le caía por encima de los labios y aterrizaba encima de la camisa. Detrás de la cortina de lluvia vió a un demonio. Este no tenía pelos. Estaba completamente desnudo y sin un sólo pelo. Tenía los párpados cocidos y garras en los dedos. Una baba violeta le caía de la boca. Insinuó un rugido medio ahogado. Avanzó hacia Samuel.

Samuel aún sorprendido, se puso de pié. El monstruo se avalanzó sobre él. Con un movimiento ágil y firme, Samuel lo golpeó en la cara. El engendro se fué al piso y chilló de la rabia. Se incorporó y avalanzó con mucha rapidez sobre Samuel que estaba intentado sacar algo de atrás de su cintura. El impacto lo tiró al piso e hizo rodar a los dos abrazados por la rampa del estacionamiento. Samuel quedó tendido en el piso con el mosntruo encima. Este se había incorporado rápido de la caída y tenía ambas manos en el cuello de Samuel. Golpeado pero entero, Cabanchik sacó la daga que tenía enganchada a la parte de atrás de su cinturón y la clavó en la espalda del mostruo. El mosntruo apenas se movió. Samuel la clavó de nuevo. Y otra vez. La sangre violeta comenzaba a brotar de las heridas y a mancharle la ropa. El monstruo seguía apretando sin piedad el cuello. Samuel se sentía asfixiado y en un último intento incrustó el cuchillo en el brazo izquierdo del monstruo que, ahora si, le soltó el cogote.

En cuanto se pudo incorporar, Samuel corrió hacia su auto. El demonio, mientras, trataba de sacarse el cuchillo del brazo. Al lado de la puerta del auto, Samuel sacó las llaves e intentó abrir la puerta. Pifió en la primera. El mostruo avanzó. Intentó por segunda vez encajar las llaves y esta vez si, lo hizo. Abrió la puerta del acompañante y metió la mitad del cuerpo adentro del auto. Sintió una mano que lo agarraba del tobillo. Rozó con sus dedos la espada. Ahora sentía un fuego en su tobillo y dolor, mucho dolor. Logró agarrar la empuñadura. Como pudo se dió media vuelta y vió a la bestia. Sacó su torso del auto, esgrimió su espada contra el demonio. Le amputó un brazo en un sólo movimiento. El repulsivo ser chilló como un cerdo. Samuel se incorporó, agarró con ambas manos la espada y dió un certero golpe al cuello del enemigo. La cabeza del demonio voló por el aire. Cayó unos metros delante. Las palmas de las manos del engendro tenían dos pentagramas hechos con cortes en la piel. Samuel encendió el auto y salió a toda velocidad de allí.

Laura miraba el reloj de su muñeca. Eran las 11.05. Había pasado exactamente una semana desde el ataque. Aún no podía dormir. Había decidido abandonar la tesis a raíz de los acontecimientos. Estaba en pijama, tirada en su cama escuchando un Out of Time de R.E.M.
Nicolás golpeó la puerta del cuarto.

– Tenés visitas-.

Laura se puso la bata y bajó la escalera. Reconoció el saco y la boina. Se quedó quieta en la escalera. Samuel, levantó la cabeza y la miró, fijo, a los ojos.

– ¿Querés tomar un café? Dijo Samuel con una casi imperceptible sonrisa.

– Bueno, esperá que me cambio-. Dijo Laura y volvió a su cuarto.

Capítulo 3

El Studebacker de cabanchik temblaba. Cuando pasaba los 60 kilómetros por hora le pasaba eso al pobre auto. Se sacudía como una licuadora. Luara viajaba blanca del miedo y agarrada lo más fuerte que podía a la puerta. Pensaba que en cualquier momento iba a salir volando. Samuel no lo cambiaba por afecto, porque era más barato andar con eso y porque le tenía un amor incondicional. Había sido su primer auto. Su único auto. Se lo había regalado su abuelo antes de morir. Le había regalado un auto y una esapada.

Su abuelo había llegado a Argentina desde polonia en el año 37. Se había escapado de la guerra. De los nazis. Eso le había dicho a todos los que le preguntaban. Cuando Samuel creció y fué a la secundaria aprendió que Polonia recién había sido invadida por los nazis en el 39. Así que, curioso, fué y le preguntó al abuelo cómo era que los nazis habían estado en polonia dos año antes de invadirla. El abuelo se enojó y jamás le respondió.

Junto con el auto y la espada el día que murió, su abuelo, le dejó una carta. La carta tenía escrita la verdadera razón de su huída de polonia. El abuelo de Samuel a los doce año conoció un viejo gitano mientras acompañaba a su madre al mercado para hacer las compras. El viejo tirado en un rincón, sacó de entre sus harapos una espada y se la regaló. Luego, profirió unas palabras inentendibles y murió. Ahí en frente de él.

A los pocos días su casa su pueblo primero y su casas después se vieron azotados por una horda de demonios. Los engendros del mal asesinaron a gran parte del pueblo. Perocuando ya no había resitencia y todo parecía encaminarse a una masacre el abuelo de Samuel los mató a todos. Uno a uno los decapitó con la espada del viejo gitano. Sin embargo toda su familia, murió en aquella terrible noche. Luego de errar varios años durante su país como mendigo y enfrentándose a los esbirros de satán que se le presentaban en el camino juntó dinero suficiente para comprar un billete de vapor y huyó de la tierra maldita.

Al poco tiempo de la muerte de su abuelo la estrenó. Descubrió así su oculta vocación. Cazar demonios. Desde entonces cuando Samuel Cabanchik no ejercía su rol de docente y respetado académico, yiraba por la ciudad de buenos aires en busca de los esbirros del infierno para cortarles la cabeza y devolverlos al abismo.

Samuel estacionó el auto en doble fila. La garúa todavía caía firme. Bajó del auto y caminó hasta un bar que parecía cerrado. Golpeó la ventana. Se prendió una luz adentro del bar. Atendió un viejo con cara de dormido. al poco tiempo, le pasó a Samuel una bolsa de papel. Samuel volvió al auto. Le dió un café con leche a Laura y le convidó un churro. Laura lo comió, nerviosa. Pero lo comió. Samuel puso en marcha el auto y bajó la ventanilla. Venía a sesenta con la lluvia pegándole en la cara. Las luces de los semáforos se reflejaban en el asfalto.

– ¿Viste que siempre que aparece una calle de noche en una película está mojada?

Laura lo miró extraño. Esperaba hablar del mostruo, alguna explicación, ¡De la tesis! En cambio samuel le hablaba de cine.

– No ¿porqué?-.
– Porque el agua refleja la luz, mirá la calle que linda que está-.

Samuel estacionó el auto en la puerta. Agarró su bolso y bajó. Le indicó a Laura que lo siga. Llegaron a la puerta principal, estaba cerrada. Samuel sacó un manojo de llaves como el de los curas. Debería haber cincuenta llaves. Probó con tres distintas. A la cuarte le pegó y abrió la puerta de la facultad.

Cerró rápido y miró para todos los costados. No había nada más que oscuridad. Salieron al patio. Samuel terminó su café y sacó la espada de adentro de su bolso. La clavó en el medio del cantero, al lado del pino, de las colillas de cigarrillo y las tucas. Sacó de su bolso un rollo de papel. Viejo, muy viejo. Leyó algo en latín. Laura se dió cuenta que la pronunciación de Latín estaba mal. Intentó corregirlo sin parecer ruda. Samuel se rió y le dijo que su pronunciación siempre había sido horrible. Le dió el manuscrito.

Laura lo leyó en voz alta y entendió que era un conjuro. Samuel sacó un cuchillo de plata, que relució con la luz de la luna llena que se filtraba entre las nubes. Se hizo un corte en la mano. Miró a Laura. Ella, temblorosa, extendió la mano. Le hizo un corte pequeño. La sangre brotó rápido, calentando la mano de Laura. El profesor extendió le dió la mano a Laura y la apretó con la suya. La sangre cayó en el cantero. Al lado de la espada clavada.

– Ahora si. Terminemos tu tesis.-

Un tipo bajo caminó por el medio de la iglesia. Estaba vacía, no estaba ni el cura. Solamente una mujer de unos cuarenta años sentada en el segundo banco. El tipo rengueaba con la pierna derecha. Llevaba un bastón. El bastón tenía en el mango calado, el símbolo de la masonería. La mujer miró al tipo y le hizo señas.

El tipo se sentó en la punta del banco con algo de dificultad. De adentro del traje sacó un sobre. Lo puso en el banco lo empujó hasta dónde estaba sentada la mujer. Esta, abrió el sobre y vió un par de fotos. Todas eran del mismo hombre. Un tipo más bien bajo, regordete, pelado. Le resultó simpático.

El chueco le habló. Le dijo que este era su nuevo trabajo. Que en menos de una semana se había cargado a dos “hermanos”. Que lo quería afuera del mapa cuanto antes. Que el pago era el mismo de siempre y que si tenía alguna condición que la diga ahora.

– Ninguna. Tiene cara de simpático el gordito-.

El chueco la miró fijo. La saludó. Se paró con dificultad y rengueando, salió de la iglesia.

Capítulo 4

Laura miraba fijo a Samuel que leía un anillado de hojas A4. Estaban rodeados, otra vez, por los biombos de las aulas del último piso de puán. Samuel la miró fijo.

–Bueno… ahora sí tenemos una tesis de licenciatura –dijo Samuel.

Laura intentó pero no pudo contener las lágrimas. Samuel se acercó y le dió un abrazo que la tranquilizó un poco. Y otro poco la hizo llorar porque se acordó de su papá. Se acordó del cadáver de su viejo el día del velatorio. Blanco y rígido, con olor a muerto. Envuelto en seda blanca. Esa seda de casa de velatorio o de vidriera de panadería.

–Tranquila, ahora te falta arreglar la fecha de la defensa y listo, sos licenciada.

–Gracias Samuel, en serio, gracias.

Salieron de la facultad, llovía, hacía un mes que no paraba de llover. Caminaron por Puán y agarraron Bonifacio. Un tipo de traje caminó detrás de ellos a distancia prudente. Los siguió unos cuantos metros atrás, a paso firme. Samuel y Laura caminaron hasta la parada del colectivo 44.

–Andá Samuel, yo espero acá tranquila.

–No seas tozuda, te espero que no cuesta nada.

–¿Te puedo preguntar algo?

–Claro. Decime.

–¿Que son?

–¿Que son, que?

–¿Los bichos, que son?

–¿Los insectos decís?

–No sami… Los monstruos, los demonios. Los que te atacan.

–Los que nos atacan querrás decir.

–Si, eso.

Laura lo miró fijo. Samuel tenía razón pero Laura no quería ver las cosas de ese modo. Todavía le costaba entender que se estaba metiendo en esto.

–No sé. La verdad que no sé. Pareciera que sólo me buscan a mi y que yo sólo los puedo ver. Lo poco que logré investigar es que parece que vienen de otra dimensión, algo así como una realidad solapada con la nuestra, a la que sólo es posible acceder mediante determinados rituales.

–¿Magia?

–Si magia, ponele. Pero no quiero especificar el estatus ontológico del asunto, porque no me cierra por ningún lado. Eso implicaría aceptar de suyo una forma del mundo con la que no estoy de acuerdo.

–Porque si son demonios, hay infierno, hay cielo…

–Absolutamente. Si son demonios y asumimos el mito de los ángeles caídos entonces hay cielo, hay almas, hay un Dios. Básicamente estaríamos asumiendo una metafísica cristiana, cosa a la cual me niego. Por escéptico y por judío.

Laura de nuevo lo miró sin saber qué más decir sobre el tema.  

En ese preciso instante el tipo que los seguía, caminó hasta ellos. Samuel se percató de la presencia y lo miró fijo. Era de noche. El tipo usaba sombrero, anteojos negros y un impecable traje negro. Samuel agarró la daga que tenía adentro del saco. El hombre se sacó el sombrero y se paró al lado de Laura. Desde la esquina las luces del 44 iluminaron toda la cuadra. Laura estiró el brazo y paró el colectivo.

El interno 19 de la línea 44 paró unos metros adelante, Laura quiso despedir a samuel con un beso. Samuel la detuvo.

–Voy con vos.

–Pero el auto.

–Voy con vos.

Los tres subieron al colectivo. Laura pasó la SUBE y se ubicó en el asiento del fondo. Sin sacar la mano de la empuñadura de la daga, Samuel la siguió. El pelado se quedó adelante hablando con el chofer. Se sentó en el asiento de adelante y se puso a charlar con el colectivero.

–¿Que pasa Sami?

–No me gusta ese tipo ¿lo conocés?

–Que se yo, ni idea.

–¿No viaja con vos a esta hora?

–No sé, no me fijo mucho en la gente del colectivo. Tengo mala memoria.

–No me gusta, para mi es un… Quedate atenta.

–¿Tenés la espada?

–La dejé en el auto.

Samuel corrió la solapa del saco y le mostró la Daga a Laura. Se bajaron del colectivo. Caminaron mojándose por la lluvia. Samuel siguió con la mirada al 44 mientras avanzaba por Cabildo. Paró unas cuadras más adelante. No bajó nadie. Caminaron por Virrey Aguilar(?).

–Es la cuadra que viene, estoy bien, andá tranquilo…

Laura no terminó de pronunciar la frase cuando el pelado apareció unos metros delante de ellos. Se sacó los anteojos,  los ojos parecían prendidos fuego. El pelado corrió a toda velocidad y se abalanzó sobre Samuel. Lo derribó del impacto. Samuel se fue al piso y perdió la daga que salió volando y cayó en la cuneta de la calle. El pelado lo golpeó fuerte en la cara. Samuel quedó tendido por unos instantes. El demonio saltó sobre Laura.

Laura corrió unos metros alejándose del pelado hasta que sintió un fuego le quemaba la cintura. Miró  para abajo y vió los brazos del demonio agarrándola, mientras sentía el impacto. Cayó al piso y se golpeó la pera. El golpe no la noqueó. Apenas unos centímetros delante de ella vió un cascote suelto en la vereda. Lo agarró y sin pensar un instante se dió vuelta y golpeó al pelado en la cabeza. El pelado cayó hacia un lado. Laura se puso de pié y vio la daga en el cordón. Corrió hacia ella.

Samuel seguía tendido en el piso. El pelado se paró como pudo, inclinó la cabeza hacia atrás, los ojos se le pusieron blancos, todo su cuerpo vibró y escupió una bola de fuego que rozó la cabeza de Laura justo en el momento que ella se tiró al piso para agarrar la daga. El pelado quedó unos segundos inmovilizado por una especie de trance. Laura vió la oportunidad,  laura sostuvo firme la daga y la enterró contra pecho del esbirro. El pelado lanzó un alarido su vida se extinguió.

Laura se levantó y corrió hasta donde yacía Samuel. Le dio unas cachetadas y como pudo lo arrastró hasta su casa. Toco varias veces el timbre, golpeó la puerta desesperada hasta que salió Nicolás, su hermano, que la vió ahí, llorando, empapada y con un tipo de 60 años desmayado a sus pies.

Claudia se prendió un cigarrillo. La tuvo difícil porque la lluvia le empapaba el encendedor, el cigarro, la boquilla, todo. Sin embargo pocas cosas podían con su fuerza de voluntad. Muy pocas. La lluvia no era una de ellas.

Ahí mismo un Gnomo abrió la puerta de la cripta. Era pesada y de piedra.  Claudia bajó unos escalones, después otro y otro. Llegó al fondo del asunto. Adelante suyo, en un espacio muy pequeño, sin ventilación ni ventanas encontró un ataúd. Apenas un rayo de luz de la luna entraba por la corroída cúpula de vidrio. El lugar apenas estaba iluminado con una leve luz tenue.

El pequeño gnomo que la acompañaba se escondió detrás suyo.

–No seas cagón, querés –lo increpó la mujer.

El gnomo intentó varias veces abrir el ataúd con una barreta que aún tenía puesta la etiqueta de Easy.  Al cabo de varios intentos y con la mirada de Laura sobre la nuca la abrió como pudo. Adentro había un esqueleto maltrecho. Con los huesos rotos y amarillos por el paso del tiempo. El cráneo exhibía un grosero agujero de bala en la frente.

Laura le pasó una cantimplora al gnomo, y este, vació el contenido viscoso sobre los huesos difunto. Ahí donde había solo polvo se regeneraron los primeros huesos. Se soldaron fracturas, el color amarillo desapareció y en los extremos se formó cartílago. Luego crecieron tendones, que como alambre de cobre fueron juntando los huesos y las coyunturas. Encima del vigoroso esqueleto crecieron los músculos. Vastos, tríceps y mastoideos fueron tejiéndose de la nada. Los órganos volvieron a aparecer en la maraña de carne viva. El corazón latía ahora con fuerza, los pulmones volvía a la vida. Por último, la carne se fue cubriendo de piel. En las cuencas de la cara aparecieron los ojos, en la boca, la lengua. La cabeza se cubrió de pelo y en los dedos crecieron uñas.

Dónde antes había un esqueleto ahora había un morocho de cuarenta años con pinta de compadrito. Se levantó de la tumba, clavó sus ojos en Claudia y el Gnomo.

–¿Quién carajo me levantó? –dijo en una voz que parecía salir del inframundo.

–Hablá bien, estúpido. El chueco te necesita.

Al mencionar el nombre de quién lo invocó, la cara del compadrito volvió a tomar un color mortecino. Claudia le hizo un gesto al gnomo y este le dejó tiró encima una bolsa al resucitado.

–Cambiate, Lázaro, te espero afuera.

Claudia subió la escalera caracol moviendo el culo como si fuese una modelo de 20 años. Salió de la cripta, y tiró la colilla del cigarrillo al piso. La pisó con sus zapatos. El compadrito salió vestido de la tumba, muy pintón.

–Tengo buen ojo –dijo Claudia y sonrió.

Seis razones para creer en la selección

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Le tengo Fe. A este equipo le tengo Fe. La esperanza, está intacta. Cualquier otro tipo de alusión al resultado del partido del domingo sería llamar a la mufa. Por eso me voy a reservar cualquier pronóstico. Adivinar el futuro es cosa de charlatanes, astrólogos y periodistas. Lo mío, es tan sólo un breve repaso de seis razones por las cuales confío mucho en este equipo para el partido del domingo.

Antes que nada voy a divir las razones en dos grupos. Racionales e Irracionales. Las racionales obedecen de alguna manera a lo que argentina viene mostrando en el juego, es decir, a cuestiones futbolísticas y mesurables en la experiencia. Ponele. En cambio los argumentos irracionales, obedecen a cuestiones completamente por fuera de la experiencia y la razón. Más bien pertenecen al conjunto (no vacío) de la superstición, la mísitca, la intuición o cosas por el estilo.

Argumentos Racionales:

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1.- The Louis Van Gaal Argument.

El entrenador de Holanda en la conferencia de prensa que dió luego de que su selección quedase eliminada del mundial en las semi-finales con Argentina dijo que el futbol es un deporte en el cual hay que hacer un gol mas que tu rival para ganar. Lo cual es cierto. Absolutamente cierto.
Contra las aspiraciones de gran parte del público y el periodismo falopero que pregonaba victorias argentinas por 6-0 en todos los partidos la selección avanzó en esta copa a fuerza de actuaciones discretas pero no menos valiosas.

De hecho Argentina (excluyendo el partido con Holanda) superó a sus rivales por la diferencia mínima.

Vale recordar:

Argentina 2-1 Bosnia
Argentina 1-0 Iran
Argentina 3-2 Nigeria
Argentina 1-0 Suiza
Argentina 1-0 Bélgica
Argentina 0-0 Holanda

Otro dato no menor es que no recibió goles desde que pasó la fase de grupos. Ni Suiza, ni Bélgica ni Holanda pudieron marcarle goles. También hay que recordar que la solidez defensiva era la principal falencia de este equipo antes de llegar al mundial. Sin embargo la encontró en pleno mundial y como quedó demostrado en el partido contra Holanda incluso se logró a anular a uno de los jugadores más peligrosos del mundial Arjen Robben. Lo cual nos lleva al segundo punto:

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2.- La supervivencia del más apto.

La evolución biológica está determinada por la supervivencia del más apto. Tratar de trazar un paralelismo con el fútbol sería una estupidez. Pero creo que la capacidad de Argentina de adaptar su estilo de juego a los rivales y sobretodo hacerlo durante el transcurso de la competencia, marca una fortaleza para nada desdeñable. Recuerdo el año 2002 y el amor incondicional de Bielsa por sus sitema de juego. Recuerdo a los fanáticos defensores del “loco”. Recuerdo también la amargura que nos consumió luego del empate con Suecia. Es algo que no quisiera volver a vivir nunca. Por eso el mejor Marcelo Bielsa es el que dirije en el exterior bien lejos de Ezeiza.

La versatilidad del sistema de juego se dió por un lado en virtud de los rivales y por otro en virtud de la respuesta de los jugadores. Los cambios de esquema estuvieron a la vista. Pasamos de 5-3-2 incial con Bosnia al 4-4-2 infranqueable contra Holanda paasando por el 4-3-3 contra Nigeria.

Los cambios de jugadores también. El ingreso de Lavezzi por el Kun. La salida de Gago por Biglia. La salida de Federico Fernández por Demichelis y finalmente la de Di María (lesionado) por Enzo Pérez. Ya sea por cambios obligatorios o por desciciones tácticas Sabella fué encontrando la mejor versión de la selección. El equipo se transformó de un equipo ofensivo con alta tenencia de pelota (tal como vimos en los primeros tres partidos), a un equipo defensivo que ocupa espacios. Cediendo la tenencia pero ganando orden defensivo. Esta última versión, a la luz de los resultados, conviene. Cambiar a tiempo, interpretando los nuevos y diferentes escenarios en cada ocasión es símbolo de fortaleza e inteligencia.

Luego de estas breves disquisiciones de corte más racional, vamos a las interesantes, las que responden estrictamente al ADN termocéfalo de nuestra patria querida.

Argumentos Irracionales

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3.- Campeones Prematuros:

Nos pasó en el 2002. En ese año éramos campeones antes de jugar el mundial. Nos volvimos en primera ronda. En Alemania 2006 luego de la goleada a Serbia y Montenegro por 6-0, todo el mundo se apresuró a decir la palabra mufa “candidatos”. Candidatos hay muchos, pero bueno, presidente y campeón uno sólo. Algo positivo durante este mundial es que toda esa misma gente mufa y yeta que se apresuraba en decir que éramos campeones antes de tiempo, por causa del juego discreto de esta selección, salió a boquear “que si nos agarra Robben”. Esa misma gente ahora está transitando la angustia y la fea sensación de tragarse toda la mala leche que tiraron. Lo bueno es que esta sensación de Campeonato prematura, no existió nunca, lo cual alejó la mufa a tierras cariocas.

Este argumento está muy relacionado con el que viene:

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4.- Bosnia, un baño de realidad. La falta de confianza del publico.

El publico quería ganar 6-0 todos los partidos. Esa era una fantasía alimentada por el periodismo y los agoreros profetas del odio. Que Argentina tenía el mejor plantel del mundo, que Messi, el Kun, el pipita y el fideo tenían que hacer mil goles por partido. ERROR. Esta idea estaba basada solamente en la suma matemática del precio de los jugadores del plantel, pero no en el funcionamiento del mismo. Cuando se sucedieron los partidos y las goleadas no aparecían, de nuevo los mala leche empezaron conque nos íbamos en octavos. Todavía están tratando de sacarse la pija del culo. De hecho hay una buena cantidad que pese a estar en la final afirma que “Argentina juega mal”.

Marquemos una diferencia. El “no me gusta como juega la selección” es un argumento válido pero sumamente subjetivo asociado al goce estético. En cambio “jugar mal” está asociado a rendimientos bajos y ser superados por los rivales. Esto es algo que no sucede con la selección.Los resultados son elocuentes. Argentina guste a quién le guste está entre los dos mejores equipos del mundo.

Ahora bien, parece que cuando la selección no cuenta con el apoyo unánime de su público, aparece desde adentro del grupo algo así como un fuego sagrado, que lo insta a ganar. Cada vez que fuimos de favoritos perdimos, ahora cuando vamos sin el apoyo unánime, surge el espíritu de guapo argento.

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5.- El caso de la inutilidad de usar la misma técnica dos veces.

Se que algunos recordarán como momentos gloriosos de su infancia la batalla de las 12 casas en el dibujo animado japonés caballeros del zodíaco. Los que no vayan a comprarse una vida. En fin, Seiya el protagonista y sufrido caballero de pegaso juntos con sus amigos llegaban al santuario a combatir a los caballero más poderosos al servicio de la diosa Atena. Los caballeros dorados. Los caballeros dorados tenían armaduras indestructibles y golpeaban a la velocidad de la luz. Seiya y sus amigos, apenas modestos caballeros de bronce (los más bajos del escalafón caballerístico – zodiacal) tenían sus armaduras machucadas y sus golpes no superaban la velocidad del sonido. La diferencia era abismal. Tenían menos de 12 horas para derrotar a los 12 caballeros. La azaña era imposible. Sin embargo Seiya y sus amigos logran derrotar a los caballeros dorados y salvar el día.

¿Cómo? Bueno, mediante dos factores. En un diálogo con un caballero dorado este le explica a Seiya algo muy importante. El caballero en cuestión (que no recuerdo cual era) le explica a Seiya que nunca la misma técnica funciona dos veces contra el mismo caballero. Una vez que es utilizada, el caballero que sobrevive al ataque o escapa de él, puede ver como funciona y por lo tanto neutralizarla. Se lo dice porque claro, jamás sospecharon que los caballeros de Bronce pudiesen ver los golpes de los dorados, que viajan a la velocidad de la luz. Así Seiya al borde de la muerte aprende el secreto para derrotar a los caballeros dorados.

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Segundo factor. Los huevos. Pese a resivir las peores golpizas de su vida una y otra vez sin parar, Seiya y sus amigos, jamás se rinden. De hecho, estando al borde de la muerte, logran despertar su fuego interior, su poder oculto, y logran ver los golpes de los caballeros de Oro. Incluso logran responderles. Tengo la misma sensación con el partido del domingo. Lo siento como una hazaña desproporcionada y cuasi imposible. Pero. Pero.
Argentina ya jugó contra esta Alemania. En el 2010 el equipo era similar. El funcionamiento era similar. Nos aplastaron. Nos hicieron mierda. Pero acá estamos, de nuevo, el enemigo que parecía derrotado, una vez más en la final, contra ellos. Contra ellos que ya nos hicieron mierda y como dijo Beckenbauer, “habrá un sólo equipo en la final, Alemania”. Sin embargo, yo creo que este grupo sacó huevo de dónde no quedaba y conoce a esta Alemania por padecerla. Ya padeció la humillación. Ya conocemos al rival. Ya conocemos sus golpes. Podemos ver a la velocidad de la luz.

Confío en que aprendimos de los golpes y en despertar el fuego sagrado. Confío en la guapeza que nos caracteriza y en el nunca darnos por vencidos.

Argentina, la fe está intacta.

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6.- La canción profética. Brasil, decime que se siente.

Por último el símbolo de las canciones feas de cancha. Lejos de esas que expresan el sentimiento y la pasión. Devenida en símbolo del termocefalismo vernáculo. Pero dentro de esas estrofas apretadas y belicosas se deja ver un rastro profético.

“Brasil decime que se siente” es horrible y a la vez ya un símbolo de esta campaña de la selección. Cada vez que se entona, se despierta algo dormido en nosotros. La esperanza de la hazaña. La Fe ciega en el irrepetible Diego Armando y la nueva Fe que nace en los pies de Leo Messi. Así de fea, Argentina y bravucona la canción nos sigue empujando, partido a partido, a ese objetivo único.

Traer la copa a casa.

2014-07-11 11.19.19

¿Por qué banco la navidad?

Bueno, como todos saben (sino es hora de que salgan del tupper dos ambientes en el cual viven) hoy es noche buena y mañana Navidad. Para todas las gallinas el regalo de papá.

En los últimos años (que yo recuerde del 2005 para acá), un curiosos fenómeno se expandió como reguero de pólvora, al menos en mi entorno social. Tratar esto como muestra de un acontecimiento a nivel social sería una estupidez. La navidad, una de las instituciones innegociables del occidente cristiano, comenzó a ser cuestionada, abiertamente. En mi círculo social siempre hubo alguno que no le copaba navidad o que directamente la odiaba. Pero con el paso del tiempo esta tendencia fue creciendo, desde un tímido repudio hasta un abierto rechazo por la navidad y las fiestas.

“Es marketinera”; “Es cristiana y yo soy ateo/pagano/agnóstico/judío/musulmám”; “Odio el vitel toné y la ensalada rusa”… Frases así, anti-navideñas fueron copando mi entorno social. Hasta que finalmente se volvió cool odiar la navidad. Con la aparición de las redes sociales, el efecto se multiplicó. La Navidad pasó a ser un objeto del revisionismo de centro izquierda(?) y no salió muy bien parada.

Como contra-cara de este efecto, ciertas vertientes de Cristianismo militante, salieron a responder bajo la consigna “Navidad es Jesús”. La iniciativa la impulsada, en gran parte, por el ala conservadora de la iglesia evangélica con el objetivo de recordar el origen de la navidad y porque no también en el mismo gesto monopolizar la interpretación de la misma.

Pero como nací para hinchar las pelotas voy a dar mi posición respecto a esta dicotomía polarizada sobre la navidad. Posición equidistante de ambos extremos tal como enseño el comandante Juan Domingo Aristóteles.

1.- TRADICIÓN

Amo la tradición. La tradición nos enseña de dónde venimos. Cuales fueron las normas de convivencia social de las personas que vivieron en nuestro suelo, antes que nosotros. Esa herencia me produce cierto respeto. Porque nos conecta con el origen de lo que somos que tiene que ver mucho con lo que fuimos. La tradición sin embargo no es algo cerrado sino que es algo de lo que nos apropiamos y le ponemos algo nuestro. Así, es como la cultura se va sosteniendo a la vez que cambiando a lo largo del tiempo como un hilo conductor.

Aparte es la única fecha del año en la cual uno recibe regalos aparte del cumpleaños. Regalar es lo más. Recibir regalos es lo más de lo más ¿Negarlo para ser cool? Prefiero cojer (se habían olvidado de esa).

Festejar algo la misma fecha todo los años es un símbolo de la permanencia en un mundo que cambia todo el tiempo. Como decía Chesterton en un mundo dónde el cambio es la norma el único gesto revolucionario es la ortodoxia. Yo digo amén. El Vittel Toné, la Sidra, el Turrón, los cuetes.

Insisto, festejar es un derecho.

2.- FAMILIA

Quizá este sea el punto más conflictivo sobre la navidad y el que divide aguas. La navidad implica reuniones familiares. Con todo lo que eso significa y más aún cuando uno se vuelve adulto. Si tu familia es copada la navidad está piola. Si tu familia es una mierda bueno posiblemente la Navidad lo sea.

Ahora bien, esto depende a su vez de que definición de familia tengamos. En esto soy amplio y diverso. Familia es la gente que uno quiere y que te quiere. Esté o no unido a uno por lazos de sangre. En mi caso, mis hermanas y mis viejos son lo más y es lo que considero familia. El resto, tíos, abuelos, primos, brillan por su ausencia y no los considero familia. Las navidades para mi implican ver a la gente que quiero, comer algo rico con ellos y regalarnos cosas.

Eso para mi es la bomba atómica. Pero es comprensible que para la gente que no tiene familia, amigos, ni un perro, es decir alguien o algo que lo quiera, la navidad apeste. Ahora bien si tenés gente que te quiere y no te copa la navidad es porque sos un pelotudo.

Navidad es familia. También eso implica a veces acordarse de los que no están. Extrañar a los que se fueron, llorarlos, tenerlos presente. El duelo es tan necesario como la alegría.

Hoy un tachero, me contó que, hace unos años perdió a un hijo. Para no tener que ver a la familia en navidad y revivir el recuerdo del hijo se iba a trabajar a la noche buena. Cena con la familia y a laburar.

Heavy mental.

3.- ESPECIALES DE NAVIDAD

La televisión es una generadora constante de falopa visual. Pero si algo hizo bien son los especiales de navidad o las películas navideñas. Mi película navideña favorita: BAD SANTA de Billy Bob Thorton. Películas de este calibre ya justifican fes
tejar navidad por mil años. También hay bocha que involucran, regalos, trineos, charlas con renos, millonarios ayudando a pobres y a Chevi chase.

Todo condimentado con nieve y paisajes de ciudades yankis.

Impagable.

4.- REGALOS

Todo bien con pegarle al marketing y el consumismo. Para mi también es una mierda ¿y? El acto de regalar pre-existe al marketing, al capitalismo y a la mar en coche. Es una tradición humana que simboliza el aprecio. El regalo no se mide por el precio en el mercado, sino por el valor y el valor se lo da quién lo regala. Como sea, dar regalos y recibirlos es una de las cosas más piolas, porque nos hacen sentir queridos y porque recibís cosas de arriba.

5.- MORFI

Vitel Toné, arollado, pavita, asado, ensalada rusa, ensalada waldorf, helado. Garrapiñadas, TURRON, Vizio. Sidra. Fresita. Lo que sea. Morfar es un éxito y en navidad se morfa a cuatro manos.

¡Les mando un saludo manga de cornudos!

¡Feliz navidad!

Lluvia: de Chacarita a Agronomía.

2013-12-02 19.19.37

Salí del trabajo, algo desprevenido, sin hacer caso a las advertencias del mal clima que, sabiamente profirieron algunos compañeros. ¿Acaso puede creerse en el servicio meteorológico?¿cuándo fue la última vez que acertaron? El escepticismo invadió mi razón y descarté la advertencia. Superstición, pensé para mis adentros.

Grande fue mi sorpresa cuando, desprevenido y en bermuda, en la parada del 71 en plaza miserere, alcé mi vista al cielo, luego de que una gota impactase en el medio de mi frente. Luego de chequear en milésimas de segundo que no era un garzo, sino lluvia, miré hacia arriba y vi como una masa informe de nubes, amenazaban con lanzar su acuífera carga sobre nosotros. El 71 brillaba por su ausencia. El repiqueteo de las gotas se hizo más intenso. Algunos refusilos en el horizonte garantizaban la veracidad de la lluvia. Algunas ráfagas de viento acompañaron la arremetida. El 71 aparece en el horizonte y subo rápido, busco un asiento libre al lado de la ventana para contemplar el espectáculo.

A los pocos metros de empezar el recorrido por la calle Bartolomé Mitre, todo se ennegreció. La tormenta comenzó y las cosas, empezaron a volar. Los rayos y relámpagos se hicieron más intenso y de pronto todo empezó a sentir la inclemencia de las ráfagas de viento. Parecía que el portal que conecta plaza miserere con R’Lyeh se había abierto y su majestad Cthuluh se había escapado, soltando su furia sobre nosotros, insignificantes mortales.

En breves minutos, el temporal amainó y todo volvió a la normalidad. El 71 continúo su camina hasta Chacarita, aunque ya en villa crespo, algunos árboles caídos dificultaban su andar. Para cuando el colectivo agarró corrientes, el sol volvía asomar con toda la potencia correspondiente. Bajé del bondi y caminé hasta el tren, que también sufría demoras. Antes de salir de la estación me compré un sánguche de milanga. Salí por la puerta lateral y mientras caminaba hasta la parada del 78, escuché al canillita hablar con un señora y decir algo del arcoiris.

Me paré a esperar el bondi. Mientras masticaba el sánguche, crucé un momento para tirar la bandeja de cartón en un tacho y ahí lo ví, imponente y guarango al arcoiris, impoluto e inmeso. Le saqué una foto con el teléfono.  Pensé brevemente en el libro del génesis, en el cual dios le dice a noé  que nuca más va a desatar su furia destructora sobre los hombres y que el arcoiris después de cada lluvia será símbolo de ese pacto. Pienso en que o dios se cagó en el pacto o el que escribió el génesis se sarpó en ingenuo.

Vuelvo a la parada del bondi. Se acerca un colorado con remera de Vélez. Tengo la mano ocupada con el sánguche y no puedo tocarme un huevo. Sufro.  Pienso que es teñido, porque la intensidad del rojo en el pelo es mucha. Se acerca. Hacia mi. Pienso: “pugliese, pugliese, pugliese”.

 -¿Che la parada del 78 es acá?- Dice el colorado, que en realidad tiene fuego en el pelo y en el bello facial.

 -Si es acá- La concha de tu madre, vuelvo a pensar.

Termino rápido el sánguche de milanesa. No lo pienso dos veces. Me doy media vuelta y me voy en sentido contrario a la parada del 78. De espaldas al colorado me toco un huevo, lo puteo en voz alta para cortar la mufa e invoco audiblemente, tres veces como exige la fórmula a Pugliese. dios lo tenga en la gloria.

Camino por el costado de Chacarita. Avenida Guzman. Está todo un poco hecho mierda. Árboles caídos, muchas ramas por todos lados. El cementerio cerrado. Nubes enormes en el cielo, pintándose de rojo, intenso, por todos lados. No tengo más batería en el teléfono. No importa, porque puedo contemplar.  Veo pasar un 78, y otro y después otro más. Me chupa un huevo, ya tengo decidido que voy a casa caminando. Disfrutando el paseo como cuando tenía quince años y salía a caminar sin rumbo.

 Todo es más lento cuando una va a pié. No tiene el vértigo ni el apuro del tren, del auto del bondi. Nadie me corre y no tengo que llegar temprano. No me apuro. ¿Apurarme para qué? ¿Para llegar a casa y prender la computadora?¿ Para estar solo?.

Ya pasé el cementerio inglés y ahora estoy en la puerta del cementerio alemán. Pienso que acá descansan los restos del capitán del Graff Spee. Pienso en un cuento rápido para inventar, con fantasmas, grupos secretos. Gilada.

Ya llego caminando a la avenida Garmendia. De un lado el paredón del cementerio, del otro, algunas casas baqueteadas y locales de flores para los muertos. Pienso en los que laburan vendiendo flores a los familiares de los finados. Cuando me quiero acordar ya estoy en Warnes.

En Warnes, se ve el cielo enorme, despejado. Al fondo bien rojo, prendido fuego parece, o iluminado por un volcán. Una cosa hermosa. Camino unas dos cuadras más y sorpresa. Una unidad del 78, detenida, con el motor al aire libre, fuera de funcionamiento. El chofer y un tipo de la empresa tratando de revivirlo.

Pienso en que esta vez la pegué, que el colorado ese era más mufa que T*rmenta. Ahí estaba el bondi parado, sólo quedaba rendirse ante la evidencia.

Seguí caminando, rumbo a Agronomía, todavía me quedaban unas cuadras de Warnes, soblar en Chorroarín, retomar por Avenida San Martín y darle derecho. Todo el trecho por San Martín me van a acompañar los animalitos de la facultad de Agronomía, vacas, caballos, obejas llamas. En fin, lo de siempre.

 Que lindo es hacerle caso al instinto y salir a caminar de vez en cuando.

 

Cactus con Flor Blanca

tomates

Entre las plantas de mi acotado, pero querido jardín, tengo algunas cosas que me van regalando los amigos y familiares. Mi jardín se armó , casi,  sin querer. Arranqué con esto de la jardinería, cuando empecé a cultivar faso.

Claro que después de la primera cosecha, me quedó bocha de tierra y no sabía qué hacer. Volver a usarla para la marihuana no se recomienda. Así que pensé: “bueno boludo, tenés tierra, tenés macetas poné plantas”. Así es que fui recibiendo algunas plantas de amigos, de mis viejos y de algunos vecinos. De a poco fui cultivando otras plantas y encontrando placer en el cuidado de las mismas. El hecho de llegar de un dia de estudio y laburo, subir descalzo a la terraza, poner la manguera y rociar las plantas con abundante agua, me calmaba mucho y sobretodo, me daba paz.

Lo que descubrí es que la tierra que preparaba para la marihuana, después funcionaba muy bien para cualquier otro tipo de cultivo. Porque si bien no tenía la cantidad de nutrientes necesarios para una segunda cosecha, tenía excelentes nutrientes para cualquier otra planta.

Cactus con flores blancas 2
Cactus con flores blancas 2

En fin, en la terraza todo empezó a crecer, y mucho. Las macetas de 30 litros que uso, resultaron ser de lo mejor para meter cualquier planta. El riego diario y el sol constante, hicieron el resto del trabajo.

Una vez que ya estaba más metido en el tema, empezé a reciclar los restos orgánicos de la comida y a hacer mi propio compost. Me compré 50 lombrices californianas por Mercado Libre y construí mi recicladora orgánica. Más jipi imposible. También tengo algunas crasas que me regaló la vecina de abajo. Hablar con los viejos de plantas es un éxito. Con viejos copados obvio, hay otros viejos que mejor ni mirarlos porque te consumen el alma.

Algunos amigos me regalaron cactus. Mis viejos me regalaron un ficus, bastante hecho mierda pero que ahora es un lindo arbolito. De la oficina me afané una santa rita que estaba abandonada. Ahora florece todas las primaveras. El verano pasado cultivé unos tomates cherrys que me trajo mi cuñado y dieron un resultado zarpado. Saqué bocha. Tal es así que me quedé con las semillas que me dieron los tomates y hoy tengo una exagerada cantidad de plantines de tomates listos para crecer en el verano. Los tomates ni hace falta decir, salieron del carajo.

Por otro lado, mi suegra me regaló tres esquejes de jazmines de los cuales uno sólo sobrevivió al invierno y hoy está en pleno crecimiento. Patricio, otro amigo, recio caballero de villa luro, que también cultiva en secreto un bello jardín, me regaló unas suculentas increíbles que por esta fecha están floreciendo. Este año, por mi cuenta sumé una planta de lavanda, que se volvió un arbusto enorme, sumé unas alegrías del hogar, que ya coparon la maceta de 30 litros. Amén de los yuyos que en esta época del año salen sin parar de cualquier parte, algunos de ellos muy bellos y que me da cosa cortar.

Cactus con flores blancas
Cactus con flores blancas

Pero hace cosas de dos semanas, subí a la terraza como hago casi todas las tardes, a regar mi jardín. Ahí me encontré que uno de los primeros cactus que me regalaron estaba sacando unas protuberancias peludas de uno de los conjuntos de de espinas que tiene. Grata y enorme fue mi sorpresa cuando ayer, subí a regarlas y ví que las protuberancias no eran ni más ni menos que los tallos de unas flores increíbles que acababan de abrirse. Otro de los cactus que tengo estaba florecido, pero con unas florecillas bastante pequeñas, este en cambio se mandó mansa flor. En fin. Las flores estas son geniales, porque tardan en crecer algo así como una o dos semanas en crecer, pero cuando se abren sólo duran una tarde o una noche, como mucho.Me sigue pareciendo algo increíble que de una cactus pueda crecer semejante flor y no quería dejar de compartirlo con ustedes.

Tim Schafer en Tecnópolis

2013-10-23 19.30.27

Ayer a la tarde mientras el cielo tiraba al piso una lluvia medio mortuoria que no terminaba de ser, me tomé el 110, en la esquina de san martín y beiró, rumbo a tencópolis, villa marteli, buenos aires, Argentina.

Ni bien me subo al bondi me encuentro con seba, sebita, uno de los pibes con los que andábamos en skate por el barrio, hace algunos años. Me cuenta que se va a lo de la abuela, que cumpleaños. Sanguchitos de miga, familia, todo eso que hacemos los descendientes de tanos que vivimos por acá.

El 110 se sumerge por las venas de villa pueyrredón. Calle Artigas. El tono gris lo cubre todo. Llega a general paz y constituyentes. Bajo, cruzo el puente y camino por ahí, por la calle que bordea la colectora y el barrio de los milicos.

Entro a tecnópolis, pregunto dónde es la charla de videojuegos, me indican amablamente y me dan un mapa. Llego tarde obvio, pero no importa. Camino por una tecnópolis casi desierta. Sólo hay algunas personas, y los empleados estatales.

Pienso en qué carajo se va a convertir este predio cuando no esté más Cristina de presidente. ¿Seguirá? ¿lo cerrarán?. Me parece que lo más factible es que el tiempo lo vaya destruyendo, hasta convertirse en algo parecido al parque de la ciudad o la república de los niños.

Monumentos a la falta de mantenimiento. El problema crónico del país, la falta de mantenimiento.

2013-10-23 18.33.16

Llego al lugar de la conveción. Parece que la joda la pagaron miti miti personal y el estado. Osea que lo pagaron todos, entre impuestos y facturas de servicios de teléfonos coreanos. Me chupa un huevo, pienso que en el país que vive de los contratos del estado, que me toque una, no pasa nada. Y si pasa me chupa un huevo. La ética que se la quede la UCR yo vine a ver a Tim Schafer.

Habla el gordo. Porque obvio que es un gordo nerd, como no puede ser de otra manera. Hizo el Full Throtle y el Grim Fandango. Los escribió el. Lo quiero abrazar. Habla de un motón de cosas en inglés, medio que me chupa un huevo. Ya verlo, tenerlo cerca y ver que es de carne y hueso me alcanza. Medio que cuando conozco (de esta manera) a alguien que me marcó la infancia, me decepciona un toque. Porque me lo vuelve humano, visible, con cara. Y está bárbaro. Es así como tiene que ser.

Termina la charla y se sienta a responder preguntas. Todo el mundo se ríe y aplaude cualquier cosa. Las referencias a los juegos clásicos, los chistes. Somos el público más tribunero del mundo. Lejos. Es el problema de todo. El tribunismo berreta.

Termina la charla, bajo por las tarimas de madera me quedo atrás del tipo y espero. En cuanto puedo, en un inglés básico le doy unas revistas, le digo que las hago con unos amigos y que es nuestro ídolo porque jugamos al Full Throtle a los siete años. Me da la mano. Se queda con las revistas y le saco una foto.

Me voy del salón. Me carcome la ansiedad por adentro. No puedo bajar, es como si me hubiese clavado un tiro de gilada. Voy a un puestito de morfi y me bajoneo un paty. Yo también soy un gordito nerd.

Se larga una llovizna pequeña, a lo lejos un brachiosaurio de mentira, iluminado por una luz amarilla resalta en el paisaje, que ya está oscuro porque entró la noche.

Tecnópolis sigue desierto. Pienso en el fin del mundo, el fin de la década ganada, en el fin de todo. En el ocaso de los ídolos.

Que se yo.

2013-10-23 19.30.21

Once: trabajar, comerciar y morir

once buenos aires argentina

Laburo en once. Todos los días hábiles desde el año 2005. De lunes a viernes. Trabajo a menos de 100 metros de Cromagnon, en la misma manzana. A menos de 50 metros de la terminal de trenes dónde choca el tren Sarmiento y mueren 51 personas. Los dos símbolos de la tragedia de la década 2003-2013. Los 100 metros de la muerte.

Por ahora vengo zafando.

En el primero murieron 194 adolescentes, murieron como ratas. Encerrados. Por el humo asfixiados. Amontonados contra una puerta que nunca abrió. Una pila de cadáveres. Materia humana sin vida. Un santuario horrible, en el lugar, recuerda la tragedia. Recuerda la inmundicia de la muerte de los jóvenes. Y un quiebre. Otro más en la historia de una ciudad que atenta contra la vida de quienes la habitan o transitan. El karma de la autodestrucción.

En el segundo, el desastre ferroviario, 51 muertos. Todos apilados, de nuevo, como si se tratase de materia desechable. Un desarmadero  humano. Atrapados y aplastados en un acordeón de acero retorcido. Un vagón que se estampó, sin frenos, contra un andén. El absurdo. Un tren que choca cuando está estacionando.

Con un amigo tenemos una hipótesis metafísica, que, para hacerle honor a su condición no explica nada pero nos deja tranquilos: Es la mufa del cadáver de Rivadavia, que está descansando en la eternidad, emplazado en el mausoleo en el medio de la plaza Miserere. El epicéntro de la mufa, que exige sacrificios humanos periódicos para no perturbar su descanso eterno. Al estilo del dios fenicio Moloch, del que nos dice wikipedia. Abre:

Como resultado de una catástrofe ocurrida en el despertar de los tiempos, el espíritu de Moloch se había transformado a sí mismo en oscuridad al convertirse en materia. De acuerdo con las creencias fenicias y una vertiente del gnosticismo, el hombre era la encarnación de esa misma tragedia, y para redimirse de ese pecado era necesario ofrecer sacrificios a Moloch“. Cierra. Como Resultado de la catástrofe de la fundación de Argentina, Rivadavia corporizó la tragedia y para redimir ese destino trágico exige sacrificios humanos.

once

En medio de esa hálito mortuorio el hormigueo humano. Un barrio abandonado a su propia suerte, completamente olvidado por el estado nacional o municipal, al margen total la ley y regulación alguna. Acá todo es autogestión. Un barrio que acusa obras arquitectónicas únicas en la ciudad, joyas de otro tiempo, ocultas bajo las capas y capas de comercios y productos de todas variedades, telas, electrodomésticos berretas o juguetes chinos.

Predomina una afluente inmigración: dominicanos, africanos, peruanos, bolivianos, argentinos, conurbanos(?). Es como un bazar persa, pero en el corazón de Buenos Aires y a diez cuadras de recoleta. Casi como el ying y el yang. Un fuerte espíritu ecuménico recorre las calles: Judíos por doquier que habitan al zona y erigieron sus templos comercios y sus sinagogas allí, cristianos línea San Expedito clavandosé religiosamente en la puerta del templo dedicado al santo cada día que se lo recuerda, Iglesia Universal del king of god y cualquier otra confesión religiosa que se pueda pensar, está en balvanera. Balvanera que nadie nombra, porque todos le decimos Once. O el once.

En once está todo. T-O-D-O. En menos de 20 cuadras tenés todo lo que un país necesita para funcionar. Desde juguetes truchos hasta energía nuclear. No hay manera de que algo no esté. Por eso la cantidad de gente que la transita, por eso el volumen comercial inaudito que le da vida de día y lo apaga de noche.

El trabajo de cualquier tipo o tipa con dos dedos de frente, o de algún hijo de puta que gobierne, sería, sencillamente, regular el hormiguero. Hacerle caminitos a las hormigas, para que hagan eso que hacen (que no es ni más ni menos que una zarpada actividad económica) más y mejor, y que el estado, perciba al menos, una porción de esos ingresos. Pero no, por ahora todo lo acomoda la mano invisible del mercado, o la mano de dios. O el comisario.

Porque de once, la-gente-bien, blanca y universitaria (como yo), puede decir muchas cosas, que es sucio, que es feo, que está lleno de inmigrantes, que tiene olor a culo. Lo que no se puede decir es que no se labura. Y ahí si que emerge la identidad única del barrio más argento de la capital federal. Cinco mil comercios por cuadra: restoranes, puesto callejeros, colectivos, taxis, subtes, sedes de sindicatos, bancos, oficinas. ¿Que más? Confiterías, restoranes, casas de comida rápida, parrillas, librerías, mayoristas de cualquier cosa, minoristas de cualquier otra. Comercio, comercio, comercio y más comercio.

Es la meca del laburo (en forma de comercio). En once, todos trabajamos.

Todos vendemos y compramos algo. Hasta los chorros, los tranzas y  las putas, que son las primeras trabajadoras ¡Che!

Porque Once es la vida misma, comercio y muerte.

Corea y Pokémon, un sólo corazón!

kim

Un dibujo que desde el primer segundo me voló la peluca. El pikachu devenido arma nuclear, y ahí el supremos líder(?) como Ash. No tiene despedicio. Para el día de su muerte escribí esto. Pocos lo entendieron. Ya no les pido ni eso. Me conforma que  lo lean.

Corría el año 2002. Junto a Clara Ruocco y Maxi Roberti, nos tocó defender los orgullosos colores de la bandera de la República Popular Democrática de Corea en un modelo de naciones unidas organizado por Conciencia. Modelo en el cual a fuerza de argumentos sólidos (?) y mucha rosca logramos ganar y llevar el nombre de Corea a lo más alto. En el momento de subir al escenario al recibir el galardón y ante la plana entera de la organización del evento Y la cúpula de monjas del colegio que había prestado sus instalaciones para hacer el modelo solté una frase para sellar la victoria: ” Porque dios, dios es comunista”.  Ese gesto, pelotudo por cierto, fue mi ofrenda de amor a la patria Coreana.

Hoy despedimos al Presidente Kim Jong il. Al cual agradezco permitirme representar a la nación coreana extendiendo el ejemplo de la revolución socialista, el marxismo-leninismo y el pensamiento Juche, principalmente el pensamiento Juche.

Salud Kim Jong il! esperamos que te reencuentres en tu camino a la inmortalidad con tu padre y presidente eterno de la república popular democrática de Corea, Kim il Sung. 

Tu fiel seguidor.”

Asociación Colombófila de villa del parque

asociación_colombófila

Bueno, villa del parque, es un tesoro de incontables perlas. Eh aquí una de ellas. Sobre la avenida Francisco Beiró entre las calles Cuenca y Campana, se encuentra, la Asociación Colombófila General San Martin. Creemos por lo que el cartel dice que dicha organización se encarga de fomentar las relaciones sexuales entre los humanos y las palomas. El famoso broché(?) de paloma. Sin duda uno de los grandes valores del barrio y porque no, pronto objeto de alguna entrevista o algo así.

Para aquellos que piensan que esto es joda, cachensé el siguiente video de suelta de palomas en zapala. ¿Se imaginan un ataque suicida de una horda de palomas explosivas contra la sede de la sociedad rural? Faaaaa.

No puedo parar de ver el video de la suelta de palomas. Es muy jevy metal. Pero parece que la colombofilia no es joda. No señor, ¿ustedes se creen que esto es cuestión de andar juntando palomas en una plaza y meterlas en una jaula y chau? Según lo que pude averiguar investigando(?) un poco, encontré que la Asociación Colombófila San Martin, tiene un tope de facturación anual de UN PALO. Así como leen.

País: Argentina
Tipo de Perfil: Empresa
CUIT: 30-69764624-4
Actividad ISIC Principal: Otras actividades de servicios personales n.c.p.
Actividad Principal AFIP: 930990 – Servicios NCP
Perfil de Comercialización: Proveedores de Servicios
Fecha de Contrato Social: 22/09/1979 (34 años)
Facturación Estimada: $500.000 ~ $1.000.000
Domicilio:Beiro Francisco Av 3290, Capital Federal (1419), Capital Federal, Argentina
Teléfonos: +54 11 4502-1194

Así que silbando bajito y con un cartel a la calle de mierda, la colombofilia parece ser un ALTO negocio. O tal vez no, sencillamente se trate de el monto que maneja la asociación por cobrar sus cuotas sociales y hacer sus actividades normales. Pero nos parece que algo más hay(?). Onda venta de milonga vía palomas.

No tenemos idea de cómo carajo pueden dar guita las palomas y claro, es algo que nos encantaría averiguar. Asíque ya saben si andan con dudas vocacionales, manden a la mierda la universidad y dediquensé a cazar palomas en las plazas, que parece que deja bocha de guita.

Si alguno tiene algún dato, lo pasa y sino, prometemos volver en algún momento con este tema.