Editorial Columba

Editorial Columba: La muerte de un gigante

dartagnan

Radiografía de la industria argentina de historietas en la segunda mitad del Siglo XX.

Tal como había dicho en este post anterior de esta semana, la Editorial Columba necesitaba un espacio propio en el blog. Mucho podríamos decir de los títulos que publicó, de los guionistas y dibujantes que se formaron y salieron de dicha editorial. Pero no es mi intención para este post.

Editorial Columba, fue el único proyecto de producción de historietas nacionales durante el Siglo XX de escala industrial. No es poco. Sin embargo, producto de sus larguísimos años en el mercado, cosechó múltiples críticas que van desde la calidad de los trabajos, la edición y la crítica a la organización interna de la empresa.

Sobre la calidad de edición es cierto que la fama de Columba no era buena. No hace falta más que buscar un viejo ejemplar y ver como coloreaba la editorial sus historias. Muchas veces los colores rozaban lo lisérgico.

En cuanto a los trabajos en sí, las opiniones son dispares y como en toda editorial de este calibre hubo cosas muy buenas como el caso de Robin Wood y cosas bastante malas.

Pero lo que es innegable es que Columba se construyó a si misma como una editorial masiva. Y eso se refleja en sus números de circulación. Según la información que pudimos conseguir, la revista D’Artagnan por ejemplo, alcanzó picos de 100 mil ejemplares vendidos por mes en el año 72.  Una locura total.

Muchos también adosan el adjetivo de popular. Y puede ser que también lo sea, aunque eso requiere otro tipo de análisis. Pero lo que realmente es innegable es que la circulación de sus títulos era inmensa y acercó el género de la historieta al público masivo, logrando para si misma un papel único en la historia editorial Argentina ser la única editorial de historietas pulp del país.

Sin embargo lo que más me interesa analizar acá es la progresión de sus ventas. Pese a que esto se debe a un montón de factores que van desde lo artístico y las calidad de edición, pasando por el manejo de la propia empresa, la gestión de la misma y las condiciones socio-económicas reinantes, aquí nos atendremos sencillamente a los números. El aspecto más frío, pero también el más objetivo de la cuestión.

Columba fue un empresa, que vendía historietas, todos los meses, en todos los kioskos de diarios del país. Y todos quienes lleven adelante algún tipo de producto editorial, entenderán que eso es una tarea sencillamente titánica. Hoy eso no existe más.

Aparte tenemos que tener en cuenta que Columba no vendía contenido extranjero, sino que vendía historietas producidas en el país por su propio equipo de dibujantes y guionistas. Realmente tenía un negocio de punta a punta de la cadena productiva, ya que según lo que tengo entendido también contaba con sus propias prensas para la impresión de los ejemplares.

La editorial sostuvo esta titánica tarea desde 1928 hasta 2001 cuando cerró definitivamente. La crisis de 2001 fue la estocada final luego de diez años de decadencia. Los últimos años de la editorial, fueron una agonía y se sabe que su conducción fue poco propensa a dejar la fórmula que le había garantizado el éxito. Prefirió atrincherarse en sus fórmulas pasadas a tener que sufrir un proceso de modernización que tampoco le garantizaba la existencia.

Acorralada, sucumbió.

Sin más cháchara vamos a los datos duros de ventas de los diferentes títulos de la editorial a los cuales pudimos acceder vía el IVC instituto verificador de revistas, organismo que se encarga de la fiscalización de los números de distribución de revistas en todo el país. Vale destacar que los datos del IVC se arman en base a las revistas asociadas, es decir que si una revista no se asocia, esa revista no es auditada y por lo tanto, no hay datos oficiales de verificación de la circulación.

Si bien no todos los títulos de Editorial Columba estuvieron fiscalizados, a los que pudimos acceder nos permiten ver la magnitud de la transformación de esta empresa a lo largo de los años. Me hubiese encantado conseguir los números de El Tony, dado que fue la única publicación de la editorial que leí en su momento, pero no pude.

Los datos más interesantes que obtuvimos son de dos publicaciones: Fantasía y D’Artagnan. Con estos dos título podemos abarcar el período histórico que va desde el año 1959 hasta el año 1996, que si bien no fué el último año de vida de la editorial, es un año que nos permite ver en la situación extrema en la cual se encontraba.

Quizá sea tarea de otro post analizar los “por qué” de la debacle. Pero por ahora alcanza con admirar los números para entender el final de este gigante.

 

Mark: El sobreviviente. The Walking Dead antes de The Walking Dead.

Poster_White Zombie

ZOMBIS!: La Vedett nerd post 2010.

Muchos de ustedes, hoy en día conocen la serie de televisión The Walking Dead (TWD). La serie de televisión es una serie que transcurre en un universo en el cual los zombies le coparon la parada a los seres humanos y destruyeron cualquier vestigio de sociedad organizada. Sólo sobreviven pequeñas colonias de humanos aislados, que son tan o más peligrosos que los mismos comedores de cerebros. La serie logró llevar existosamente a los zombies a una audiencia masiva, saliendo del circuito de culto. Menudo éxito.

Los zombies como género tienen una trayectoria interesante. Parece ser que dentro de la cultura haitiana (ayúdanos wikipedia) influenciada ampliamente por el vudú, existía la creencia de que ciertas hechiceras tenían la capacidad de controlar directamente otras personas, si ejecutaban el ritual correspondiente. Estos humanos subyugados a la voluntad ajena eran llamados muertos vivos o zombis.

De esta clase es la primera aparición de los zombis en el cine. Por ese entonces, estudios universal tenía una predilección por llevar al cine los clásicos terror, y parió así una época dorada del cine de terror.

Drácula, Frankenstein, El hombre lobo, la Momia,  por poner algunos ejemplos, fueron los “tanques” de esa época. Todos ellos a su vez interpretados por un par de actores que se convertirían en íconos de la cultura de masas por sus ejecuciones magistrales. A saber, Boris Karloff, Bela Lugosi y Vincent Price.

Todo un post aparte merece cada uno de ellos. Llegado el momento adecuado lo haremos. Sin embargo como el capitalismo es amplio y generoso, también había espacio para películas de menor presupuesto producidas al margen de los grandes estudios.

Así es como en el año 1932 el famoso actor bela lugosi interpreta el primer zombie del cine en la película homónima “White Zombie“. Nombre homónimo que tomaría años luego una gran banda conducido por ,oh casualidad, un cinéfilo del cine de terror: Rob Zombie.

nightofthelivingdead

Así es como años después un joven cineasta americano retomaría la idea del “muerto vivo” en la ya mítica película: “The Night of The Living Dead“. Película que si no viste te tenés que bajar y mirar ya mismo o morirte escuchando Ricardo Montaner.

Ese joven era ni más ni menos que: George Romero. Así Romero fundaría el género de zombies tal como lo conocemos hoy. Llevándolo a su vez a convertirse en un subgénero de terror. Muertos que no mueren y se alimentan de carne humana.

Años más tarde ya en plenos años noventa títulos de videojuegos como Resident Evil y House Of The Dead.  Y así  de alguna manera nuestra generación, entró en contacto con los zombis.

Años después el cine de Zombis sacara un par de películas que dejarían de ser exclusivamente de culto y comenzaría filtrarse en producciones con más presupuesto bastante buenas.  Shaun of the Dead, Dawn of the Dead,  28 Days Later, 28 weeks Later, por ejemplo.Hasta que el comic TWD llegó para la pantalla chica.

01

Mark: El sobreviviente.

Sin embargo hay un paso olvidado en el género. Por ser hijos del menemismo, todo nuestro bagaje cinematográfico y cultural está ampliamente marcado por las industrias culturales del imperialismo yanqui(?). Pero como no podía ser de otra manera, Argentina tuvo su comic de Zombies antes que TWD sea un éxito. Antes de que siquiera existiese.

La historieta en cuestión se llamaba: Mark: El sobreviviente. Creación de Robin Wood, un guionista de historietas paraguayo, radicado en Argentina, que dió vida a numerosos personajes de editorial Columba. Editorial símbolo de la historieta nacional.Para aquellos jóvenes que la desconozcan fué la editorial de comics más popular del país hasta que desapareció en 2001. Con títulos como El Tony, D’artagnan, Intervalo y Nippur Magnun copó los kioskos de revistas durante años y fue la editorial que más años consecutivos publicó historieta en el país.

Dibujantes de la talla de Alberto Salinas, Cacho Mandrafina , Enrique Breccia y los hermanos Villagrán, entreo otros formaban parte del equipo de la revista. Un lujo.

En este contexto y par el año 77, Robin wood de la mano de Ricardo Villagrán salió a la luz Mark: El sobreviviente. Historieta que se ubica en un mundo destruido por un holocausto nuclear tranformando a la mayoría de la población en cadáveres o en el mejor de los casos, mutantes. Si bien ténicamente nos son zombis (no son muertos vivos, sino humanos deformados por la radiación), son canívales y eso vale bocha(?). Vale resaltar la asombrosa calidad del lápiz de Villagrán. Realmente fuera de serie, superior a una amplia mayoría de dibujantes consagrados hoy día en editoriales grosas onda Marvel o DC.  Juntos publicaron a109 números de esta saga hasta el año 1983.

Groso hubiese sido que en ésa época alguien se animase a llevarlo a la tele ¿Se imaginan una serie de este calibre producida por Romai?

Sin ánimos de spoilearles más esta joyita de la historieta nacional les dejo a disposición el link con el primer número para leer.