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Está la gente que dice lo que el guión le dice que tiene que decir. Y la que no. Las que reproducen el orden y los que no. Ambas tendencias conviven dentro nuestro y luchan constantemente. Unas veces se impone la una, a veces, la otra. Aunque gran parte de nuestra vida seamos la rubia pelotuda que se quiere congraciar con la autoridad y hacer buena letra (la que quiere ser abanderada), cada tanto tenemos destellos de genialidad y encarnamos a la cautivante Merlina Addams en modo Pocahontas. Es sin duda nuestra heroína juvenil y nuestra musa inspiradora. Si alguna vez soñaste con prender fuego la bandera en un acto del colegio, bienvenido al club.

Merlina interpreta una Pocahontas un toque más piola que la de Disney. Porque desnuda un poco el miedo de occidente a que los feos, los discapacitados y los marginados (por una sociedad que idealmente premia el éxito) se rebelen, tomen por asalto las instituciones, las incendien y bailen sobre las cenizas. Es el miedo al desorden, a la rebelión, al malón, a los negros, a los indios. Es el miedo al caos. El miedo de la civilización a la barbarie. A la anarquía en el sentido más profundo de ausencia de autoridad alguna y caos. El miedo a que resuciten los muertos del genocidio colonial y tomen los que les pertenecía. El miedo más profundo de Eduardo Feinmann y de Hegel.

La vuelta del Malon Angel Della Valle

Esta escena te clarifica un par de ideas cuando sos niño. En mi caso particular, me hizo ver de que lado de la sociedad quería estar el resto de mi vida y que clase de miembro de la sociedad quería ser. O al menos intentar ser. Que modelos de educación, corrección y obediencia propone las instituciones de la sociedad y como se puede (si se pude) resistir. No tener que diluir la personalidad y el pensamiento propio en ese proceso. Elegí estar siempre del lado de los salvajes, antes que de los agentes del orden. Porque venir al mundo y ser un careta es un garrón. Podés ser inteligente, podés ser feo, podés ser lo que quieras, lo que no podés ser es un pelotudo.

Dato de color: La rubia que interpreta a la muchachita blanca y protestante terminó trabajando en Buffy:Vampire Slayer ¿Su rol? Interpretó a Harmony Kendall una rubia tarada estándar.

La vuelta del malon